Colombia busca asimilar ‘congelamiento’ de libre comercio con EEUU

BOGOTA (AFP) – Colombia, que Washington considera su principal aliado en Latinoamérica, trata de asimilar el balde de agua fría después de que los demócratas congelaron la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC), aunque algunos sectores, especialmente sindicales, celebraron la decisión.

“Cada día que pasa es una oportunidad perdida para los ciudadanos de ambos países”, señaló el gobierno del presidente Alvaro Uribe en un comunicado.

En el mismo texto Bogotá expresó confianza en que el “Congreso y el Ejecutivo (estadounidenses) encuentren una salida bipartidista, de tal forma que se pueda avanzar en la aprobación” del tratado.

Aunque se sabía que era un riesgo la presentación del TLC al Congreso norteamericano, por la falta de certeza del respaldo del mayoritario Partido Demócrata, el gobierno colombiano confiaba en que se le aprobara en 90 días como pidió el presidente estadounidense, George W. Bush.

Uribe, quien ha convertido a Colombia en un aliado privilegiado de Estados Unidos, incluso a riesgo de disgustar a sus vecinos, anunció en la noche del viernes que seguirá “insistiendo con toda prudencia” en la aprobación de tratado.

“Hay que seguir trabajando para que se dé esa decisión bipartidista en los Estados Unidos”, añadió en una intervención durante un acto público en el caribeño balneario de Cartagena (1.200 km al norte de Bogotá).

Para un buen sector de dirigentes colombianos, la decisión del congreso estadounidense es contraproducente para los intereses de Washington.

“Están cometiendo un grave error, porque los grandes ganadores con ésto son los regímenes populistas de países vecinos”, señala el doctor en Economía y ex ministro, Mauricio Cárdenas, director del privado centro de estudios económicos Fedesarrollo.

Los empresarios, entre tanto, resaltan que el aplazamiento no significa la muerte del tratado, y mantienen su confianza en que será aprobado una vez pase la actual batalla electoral en Estados Unidos.

“Será aprobado este año”, aseguró a la AFP Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, explicando que si bien “para Colombia es importante el Tratado, también lo es para Estados Unidos. Desde el punto de vista económico, especialmente en los sectores agrícola y agroindustrial, es muy bueno para ambos”.

Más optimista aún es el Consejo Gremial, que congrega a las organizaciones de empresarios, que en un comunicado señala que lo importante ahora “es el hecho de que el Tratado entre Colombia y los Estados Unidos está a consideración del Congreso norteamericano y eso no era así hasta el pasado lunes”.

Del otro lado, sindicatos y dirigentes de los opositores partido Liberal (centro) y Polo Democrático (izquierda), contrarios al TLC, consideraron alentadora la decisión.

“Nos va permitir movernos con mayor tranquilidad para demostrar que en Colombia no hay garantías ni existen condiciones para enfrentar una economía tan poderosa como la de Estados Unidos”, indicó William Millán, secretario adjunto de la confederación General de Trabajadores.

La senadora liberal Cecilia López, dijo que para sectores como la agricultura, se ha aplazado una sentencia de muerte.

Tras subrayar que el tratado dejaba “abiertamente en desventaja al sector agropecuario”, López pidió que “en vez de estar gastando un mundo de plata haciendo ‘lobby’ preparémonos para que en Colombia tengamos un sector agropecuario que no se perjudique”.

La Central Unitaria de Trabajadores, principal federación sindical colombiana, señaló la necesidad de fortalecer la campaña para demostrar la inconveniencia de firmar el tratado.

Colombia vendió en 2007 a Estados Unidos casi 10.000 millones de dólares, una tercera parte de sus exportaciones. Según su ministerio de Comercio, el país es el sexto socio comercial de Estados Unidos en las Américas, después de Canadá, México, Brasil, Venezuela y Chile.

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