Amberes, la capital mundial del diamante

Por Márcia Bizzotto

Amberes. – En la ciudad de Amberes, 50 kilómetros al norte de Bruselas, en donde el tráfico mezcla bicicletas y coches de lujo, las sencillas vitrinas de diminutas tiendas anuncian relucientes piedras de todos los tamaños, que atraen a clientes de todo el mundo.

Amberes es la capital mundial del diamante, por donde pasa cada año 80 por ciento de las piedras brutas y 50 por ciento de las pulidas comercializadas en todo el mundo, y también vino a parar aquí una impresionante colección de piedras que poseyó la diva del cine mexicano María Félix.

Su collar en forma de serpiente, hecho en oro blanco recubierto de diamantes, forma parte de la exposición Diamond Divas, que reúne en esa localidad belga algunas de las más célebres joyas hechas con la piedra preciosa, preferida también por Marilyn Monroe.

La exhibición incluye una piedra de 24 kilates en forma de pera, ostentada por la actriz célebre por su frase de que “los diamantes son los mejores amigos de la mujer”.

La gema, que formaba parte del collar que llevaba Marilyn en la promoción de la película “Ellos las prefieren rubias”, es el gran destaque de la muestra.

“Esas mujeres (Félix y Monroe) son sinónimo de carisma, inteligencia y audacia. Y expresan su poder por medio de los diamantes. Ellas son, sobre todo, un modelo para su generación”, explica Philip Claes, portavoz de la exposición.

La colección incluye el anillo de compromiso que el príncipe Rainiero de Mónaco ofreció a Grace Kelly, el collar que llevaba Nicole Kidman en una escena de la película “Moulin Rouge” -la joya más cara llevada a las pantallas- y las coronas que utilizaron en sus respectivas bodas Madonna y Victoria Beckham.

Todo debidamente protegido por ostentosas medidas de seguridad. Claes se niega siquiera a especular sobre el valor de alguna de las piezas expuestas.

Todo lo que se sabe es que tomó cuatro años de intensas negociaciones para que se pudieran reunir piezas tan valiosas, provenientes de las cuatro esquinas del mundo.

La exposición -dividida entre joyas de la realeza, de miembros de la alta sociedad y de personalidades del cine y espectáculos- ocupa tres pisos del Museo del Diamante de Amberes, situado en pleno centro de la ciudad flamenca, al lado de la histórica estación de trenes.

Y es que el diamante, a pesar de no ser extraído en Europa -la mayoría proviene de Africa y Rusia- es la piedra angular de Amberes.

Junto con la actividad portuaria, el comercio de esa piedra preciosa mueve la economía local, generando una facturación de casi 42 mil millones de dólares (26 mil millones de euros) cada año, y empleando a más de 30 mil personas, directa o indirectamente.

“Quien busca una piedra muy específica viene a Amberes, porque seguramente la encontrará aquí. Amberes tiene toda la infraestructura necesaria para el comercio de diamantes”, asegura Claes.

Eso es evidente en las fachadas de los bancos especializados en crédito para el comercio de diamantes, que se codean en las aceras; de las aseguradoras y compañías de transporte exclusivas, y de otra decena de instituciones que ostentan el nombre de la piedra.

Entre ellas figuran la bolsa de valores del diamante, el club del diamante, la casa del diamante, el centro del diamante.

El corazón de ese comercio es el barrio judío de esa ciudad, donde una pequeña sinagoga parece absorbida por las innumerables instituciones ligadas al diamante.

Pero, a pesar de haber sido esa comunidad la que introdujo el negocio de los diamantes, desde los años 70 los judíos vienen perdiendo su dominio.

“Actualmente, 45 por ciento del negocio está en manos de los judíos. Los indios ya tienen otro 45 por ciento, y el resto está bastante repartido entre rusos, australianos, libaneses, armenios y otras nacionalidades”, explica Claes.

En las calles de la ciudad de los diamantes, sin embargo, los kipás, las patillas largas y los trajes negros siguen dominando el paisaje.

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