Iglesia Católica realiza defensa activa de inmigrantes

Por Flavia Irene Rodríguez

Chicago.- Los sacerdotes católicos de las comunidades de inmigrantes en Estados Unidos promueven leyes, organizan llamadas telefónicas masivas en misa o marchan en contra de redadas y deportaciones: todo en defensa de sus feligreses.

Para ellos, la defensa de los derechos de los inmigrantes es un mandato del Vaticano y un reclamo de su feligresía, que está en disputa ante las ofertas de otros credos.

Pero también es una obligación implícita en su labor pastoral, “porque creemos que lo que se reclama para los inmigrantes es un derecho de cualquier humano”, aseguró el sacerdote Brendan Curran, en vísperas de la visita a Estados Unidos del Papa Benedicto XVI.

Este religioso, muy querido entre la comunidad mexicana del vecindario Pilsen, encabeza manifestaciones, cabildea leyes en el congreso estatal y hasta tiene un fondo para ayudar a pagar fianzas de indocumentados detenidos.

“No apoyamos a gente ilegal, sino a seres humanos que tienen derechos. Y para ello la Iglesia cuenta con abogados, organizaciones comunitarias y espacio en sus templos”, dijo el párroco de la Iglesia San Pío.

La Iglesia Católica en Estados Unidos no acepta la idea de ser “santuario” para inmigrantes, porque ello implica retar a la autoridad, ni los boicoteos económicos como forma de presión, porque consideran que se trata de medidas agresivas.

En cambio, cada diócesis actúa siguiendo los principios de la campaña “Justicia para Inmigrantes” de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Estados Unidos (CNOC), con cierta autonomía en cada templo para idear acciones.

Dicha campaña surgió en 2004, con el propósito de convertir en prioridad la reforma migratoria en las políticas públicas de la Iglesia Católica en Estados Unidos.

“Justicia para Inmigrantes” se creó para unir y movilizar una red cada vez mayor de instituciones católicas e individuos, que fortalezca y amplíe la influencia de la Iglesia en apoyo a una reforma migratoria.

Asimismo, desde 1986 existe la Red Católica del Inmigrante Campesino, que junto con la Red Católica Legal del Inmigrante, creada en 1988, ofrecen apoyo a los extranjeros de escasos recursos a través de sus diócesis.

La comunidad eclesiástica se pronuncia por una reforma que contemple tres puntos centrales: la legalización de todos los inmigrantes, reunificación de familias y protección de derechos laborales.

En este esfuerzo, la arquidiócesis de Chicago lleva el liderazgo, de tal forma que el cardenal Francis George, quien dirigió en 2007 un intenso cabildeo en el Congreso por una reforma migratoria, es presidente de la CNOC.

“El Papa (Benedicto XVI) está preocupado por la separación de familias. En 2007 fueron deportadas 270 mil personas en este país, pero para la Iglesia católica, ese número representa familias separadas”, expresó Elena Segura, directora de la Campaña Católica de Reforma Migratoria de la Arquidiócesis de Chicago.

Segura dijo en entrevista que hay 250 sacerdotes involucrados directamente en el tema migratorio en esta ciudad, y que las campañas han incluido iniciativas como las llamadas telefónicas masivas a los legisladores federales que los curas hacían en misa en 2007.

“También se enviaron millones de tarjetas a los congresistas solicitando una reforma migratoria, hubo un cabildeo intenso de nuestros obispos, y una labor de información entre la feligresía no inmigrante”.

Actualmente se realizan rosarios cada viernes frente a las prisiones del Servicio de Inmigración en Illinois, y junto con iglesias de otras creencias se promueve una ley para el acceso de los religiosos a esas cárceles.

“El rosario se ha convertido en una forma de solidaridad con quienes sufren el impacto de la separación de sus familias, una luz de esperanza para ellos”, agregó Segura.

Para la marcha multitudinaria del próximo 1 de mayo, los templos se organizan junto con su feligresía para acudir en forma independiente.

“En mayo del 2007 el 50 por ciento de los que marc

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