La Cumparsita sonará en 365 versiones diarias donde se tocó por primera vez

MONTEVIDEO (AFP) – Trescientas sesenta y cinco versiones de “La Cumparsita” serán tocadas, a razón de una por día, en la esquina del centro de Montevideo donde tuvo lugar su primera ejecución pública, a partir del 19 de abril, cuando la famosa composición de Gerardo Matos Rodríguez cumple 91 años.

“Todos los días a partir del 19 de abril (…) podrán escuchar trescientas sesenta y cinco versiones de ‘La Cumparsita’, a razón de una emisión diaria desde la esquina del Palacio Salvo (frente a la Plaza Independencia, en el centro de la capital), incorporando de manera pública este patrimonio intangible a la ciudad de Montevideo”, señaló un comunicado.

La iniciativa -en la que participarán diferentes grupos tradicionales- es impulsada por el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo en el marco del programa “Tango en Obra”, en coordinación con los ministerios de Turismo y de Educación y Cultura, y la empresa estatal de telecomunicaciones Antel.

La primera ejecución pública de “La Cumparsita”, el tango más difundido en el mundo, fue en abril de 1917 en la confitería “La Giralda” -en la misma esquina del Palacio Salvo donde a partir del sábado comenzarán a sonar las 365 versiones- por el conjunto del pianista argentino Roberto Firpo.

La pieza musical instrumental, rodeada de polémica, había sido compuesta un año antes por Matos, de 19 años, pianista aficionado y entonces estudiante universitario.

Hay quienes señalan que “La Cumparsita” fue compuesta como himno de la Liga Deportiva Universitaria; otros que se trató de una “mascarada estudiantil” en el Carnaval de 1916, y aún otros que nació como un tango.

El experto Boris Pugo dijo a la AFP que la pieza de Matos sólo tenía dos partes, y que Firpo le agregó una tercera. Los estudiosos del tema aceptan que la mano de Firpo fue decisiva, pues según él mismo dijo, le introdujo compases de un tango propio titulado “La Gaucha Manuela”.

También hay expertos que indican que otros músicos, como el pianista Carlos Warren y el bandoneonista Minotto Di Cicco, ambos uruguayos, le hicieron retoques.

“La Cumparsita” fue una pieza totalmente olvidada hasta que el argentino Pascual Contursi le puso la primera letra en 1924 (“Si supieras, que dentro de mi alma…”) para una obra de teatro llamada ‘Un programa de cabaret’.

Matos, que no había autorizado a Contursi a usar la pieza, cuyos derechos había vendido en 1917 a una editorial por poco dinero, le puso entonces su propia letra (“La cumparsa desfila…”) e hizo un reclamo judicial, que se resolvió recién en 1948, después de la muerte de ambos, que permitió la grabación de ambas versiones.

La letra que realmente perduró fue la de Contursi, que Carlos Gardel grabó por primera vez en Buenos Aires en 1924 y luego en España en 1927.

Pese a su fama, a que Uruguay la declaró en 1997 “himno cultural y popular”, y a que en Argentina la consideran como “uno de los estandartes de la cultura porteña”, el célebre compositor argentino Astor Piazzola decía que “La Cumparsita” era “el peor de todos los tangos”.

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