Sus días de gloria quedaron en el pasado, el Orange Bowl es demolido.Por Pablo Tonini. Corresponsal

Miami, 15 Abr (Notimex).- Sus días de gloria quedaron en el
pasado, casi en el olvido. Hoy el estadio Orange Bowl con 71 años de
historia, uno de los símbolos tradicionales de esta ciudad del sur de
Florida, es demolido para dar paso a un estadio moderno de beisbol.

Atrás quedó la historia de albergar desde cinco Súper Tazones
hasta la Copa de Oro de Concacaf y servir de refugio a miles de
cubanos que llegaron a la ciudad en la flotilla marítima conocida
como el “Puente del Mariel”.

En el barrio de “La Pequeña Habana”, sobre la Calle 17 del
Noroeste, en el centro de Miami, ya no se escuchan los tradicionales
alaridos del público, ahora es ensordecedor el retumbar de las grúas
que poco a poco van destruyendo las gradas del tradicional inmueble
anaranjado.

Una enorme bola de concreto es lanzada por una grúa sobre las
gradas que alguna vez albergaron ansiosos aficionados como Lázaro
García, quien ahora toma tiempo de su trabajo para frenar su auto
frente al despedazado estadio y tomar las últimas fotografías.

“El estadio me trae muchos recuerdos de mi niñez”, dijo a
Notimex García, un estadounidense de origen cubano de 37 años, cuya
primera visita al escenario fue en 1982 cuando apenas tenía 11 años
de edad.

“Es increíble como algo que ha estado ahí durante más de 70 años
y que tiene tanto historia pueda ser derrumbado en un par de meses”,
afirmó García, quien aún recuerda su primera visita al estadio para
ver un juego de futbol americano entre Delfines de Miami y Cargadores
de San Diego.

Ese juego está catalogado como uno de los más emocionantes y
dramáticos en la historia de la NFL. La actuación magistral del
quarterback Dan Fouts y el ala cerrada Kellen Winsolw dieron el
título divisional de la Conferencia Americana a San Diego en tiempo
extra 41-38.

Daños ocurridos en el estadio en el 2005 a causa del huracán
“Wilma” fueron los primeros que abrieron el debate sobre la posible
demolición del estadio.

Esto aunado a que su principal inquilino, los Delfines de Miami,
ya se habían mudado desde 1987 a su nuevo estadio el Dolphin,
construido en los límites con otro condado.

El Orange Bowl, construido en 1936, había existido desde
entonces para ser la casa de los Huracanes de Miami, el equipo de
futbol americano universitario, que hasta el año pasado también
decidió mudarse al Dolphin Stadium.

Con capacidad para 72 mil personas, el estadio Orange Bowl abrió
sus puertas en 1937 y fue edificado con 340 mil dólares, entonces se
llamaba Burdine Stadium, nombrado por Ruddy Burdine, dueño de una
cadena de tiendas.

Su historia indica que fue escenario del primer campeonato
nacional del futbol universitario de los Huaracanes de Miami en 1984
contra Nebraska y cinco Súper Tazones de la NFL en 1968, 1969, 1971,
1976 y 1979.

Esto incluye la histórica victoria de los Jets de Nueva York
16-7 sobre los entonces Potros de Baltimore en el tercer Súper Tazón,
cuando el entonces mariscal de campo de Nueva York, Joe Namath,
predijo la victoria. Esa derrota de Potros es la más inesperada en la
historia de la NFL.

También se registran las finales entre Acereros de Pittsburgh y
Vaqueros de Dallas en los Súper Tazones X en 1976 y XIII en 1979 en
los que Dallas cayó 21-17 y 35-31.

En este estadio los Delfines ganaron en 1972 todos su juegos en
casa para terminar la única temporada invicta en la NFL antes de
ganar el Súper Tazón VII a Washington 14-7.

La historia del estadio va más allá, pues habrá que recordar el
hisórico discurso del presidente John F. Kennedy en diciembre de 1962
sobre la distención de la llamada “Crisis de los Misiles” con la
entonces Unión Soviética, la cual aceptó desmantelar bases de cohetes
que construía en Cuba.

El estadio también sirvió de albergue a miles de cubanos que
emigraron a Florida en 1980 a través del puente marítimo desde Puerto
Mariel, cuando el entonces presidente Fidel Castro dejó salir sin
reestricciones a unos 125 mil cubanos entre

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