Ecuador guardará silencio ante Colombia y dejará crisis en manos de la OEA

QUITO (AFP) – Ecuador anunció el martes que dejará de responder las acusaciones de Colombia sobre sus presuntos nexos con las FARC, y pondrá la controversia en manos de la OEA, que ya fracasó en un primer intento para superar la crisis que rompió las relaciones entre los dos países.

Quito “no volverá a contestar ningún nuevo pronunciamiento del gobierno del presidente” Alvaro Uribe, señaló en un comunicado en el que dio por terminado el plazo de 48 horas que le había dado a Bogotá para probar sus señalamientos.

“El gobierno de Colombia ha quedado una vez más como mentiroso y hasta en ridículo, al no haber podido probar su temeraria y absurda acusación”, agregó.

Desde México el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, consideró que “la retórica” entre los dos países “sigue siendo alta”, y admitió que todavía quedan muchas cosas por hacer” para resolver el conflicto desatado por el ataque militar colombiano contra las FARC en suelo ecuatoriano.

Antes de poner fin a las réplicas el gobierno de Rafael Correa, que un día antes anunció una queja formal contra Bogotá ante la OEA, descargó duros cuestionamientos sobre su par colombiano.

Según el Ejecutivo, Uribe “intentó confundir al pueblo colombiano” con el infundio de que el gobierno ecuatoriano apoya a las FARC, cuando ha mostrado “incapacidad” para “evitar el narcotráfico, los cultivos de droga, el paramilitarismo y la guerrilla”.

“Además de la narcopolítica y la parapolítica en la que se ha visto envuelto él y su gobierno, están justamente de su lado”, subrayó.

En su más reciente pronunciamiento, Bogotá insistió en que Correa era permisivo con el terrorismo, y buscaba “confundir al pueblo ecuatoriano inculcando nacionalismo contra Colombia”.

Quito salió al paso advirtiendo que la reanudación del diálogo estaba en entredicho. “Mientras exista esa guerra mediática en la que está empeñado el gobierno de Uribe le veo difícil reestablecer relaciones”, sostuvo el ministro de Defensa, Javier Ponce.

Asimismo, indicó que el Ejecutivo no “se rasgará las vestiduras” ante los señalamientos y seguirá con su política de “tolerancia cero” con “cualquier invasión externa”, en referencia al grupo rebelde.

El duro intercambio de declaraciones llegará así nuevamente hasta la OEA, criticada en su momento por ambos gobiernos y cuyas gestiones todavía no han podido reactivar el diálogo, pese a que una misión del organismo creyó constatar la disposición de Bogotá y Quito de normalizar sus relaciones.

“La OEA tiene el desafío de generar iniciativas que involucren la mediación de países confiables para Colombia y Ecuador, porque su sola gestión de buenos oficios no ha sido suficiente”, dijo a la AFP Marco Romero, director de la Maestría de Relaciones Internacionales de la Universidad Simón Bolívar.

Su papel en medio de la crisis ha sido cuestionada por Correa, que desde entonces alienta la conformación de un organismo de Estados latinoamericanos, es decir, “una OEA sin Estados Unidos” como señaló en su momento el propio presidente.

El 18 de marzo la OEA rechazó, sin condenar a Colombia, la violación a la soberanía ecuatoriana y dio un nuevo impulso a las gestiones para recobrar la confianza entre los dos gobiernos, cada vez más fracturada.

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