Blindan Nueva York ante llegada de Benedicto XVI

Por Oscar Santamaría

Nueva York.- Agentes uniformados, francotiradores apostados en las azoteas, unidades antiterroristas de élite, perros adiestrados y helicópteros sobrevolando darán la bienvenida este viernes en Nueva York al Papa Benedicto XVI.

El complejo dispositivo de seguridad, que ha significado todo un desafío para las autoridades locales, fue iniciado hace siete meses.

Durante los tres días que estará el pontífice en la Gran Manzana, la ciudad estará fuertemente custodiada, con extremas medidas de seguridad en tierra, mar aire.

En esta era post 11-S (atentados del 11 de septiembre de 2001), las medidas de seguridad serán similares a las adoptadas cuando el presidente George W. Bush visita esta ciudad.

Mientras que la guardia costera patrullara tanto el East River como el río Hudson, además de que habrá espacio aéreo restringido.

Otras medidas serán menos visibles, como los agentes encubiertos que se mezclaran con la gente y que llevarán consigo detectores de elementos radiactivos del tamaño de un teléfono celular o las miles de cámaras de seguridad instaladas en las calles.

Uno de los desafíos para los encargados de velar por la seguridad de Benedicto XVI –el Departamento de Policía de Nueva York, el Servicio Secreto y la Guardia Suiza- es protegerlo, pero que al mismo tiempo pueda estar en contacto, lo más cercano posible, con la gente.

El pontífice volará desde Washington, donde comenzó su visita el martes por la noche, y aterrizará en el aeropuerto internacional JFK para la segunda y última etapa de su gira por Estados Unidos, que concluirá el próximo domingo.

El comité de recepción estará encabezado por el cardenal Edward Egan, arzobispo de Nueva York, y formado por otros jerarcas de la Iglesia Católica en esta ciudad.

De acuerdo con los organizadores, desde el aeropuerto se trasladará en helicóptero hasta Wall Street, para recorrer las calles de Manhattan en auto hasta el cuartel general de Naciones Unidas.

Allí permanecerá alrededor de tres horas, siendo el acto central su discurso en el plenario de la Asamblea General ante representantes de los 192 países miembros del organismo. También se reunirá con el secretario general, Ban Ki-moon, y otros altos funcionarios.

Esta será la cuarta vez que un Papa habla en este foro: Pablo VI fue el primero en 1965, en el vigésimo aniversario de la ONU. Juan Pablo II lo hizo en 1979 y en 1995.

Por la tarde, Benedicto XVI se encontrará en la parroquia de Saint Joseph con 250 líderes protestantes y ortodoxos.

El sábado por la mañana se dirigirá a la Catedral de San Patricio para oficiar una misa, en la que participaran tres mil sacerdotes y religiosos y durará dos horas.

Está previsto que una vez concluida se traslade en el Papamóvil por las calles de Nueva York hasta la residencia del cardenal Egan, donde almorzará.

Esta será una de las pocas ocasiones en que los ciudadanos lo podrán ver de cerca. Los organizadores han repartido cinco mil entradas para poder acceder a los alrededores de San Patricio.

Tras la comida, irá hasta el barrio de Yonquers, al norte de Manhattan, para visitar el seminario de Saint Joseph, abierto desde 1896. Su antecesor Juan Pablo II también lo visitó en 1995.

A esta cita acudirán 25 mil jóvenes de todo el país, incluyendo a cinco mil seminaristas. Ocho de ellos le entregarán diferentes regalos, como un libro o fotografías de santos nacidos en Nueva York.

El domingo, Benedicto XVI visitará la “zona cero”, escenario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, para bendecirla y saludar a autoridades locales y familiares de las víctimas que murieron en los ataques contra las Torres Gemelas.

Más tarde, oficiará una misa masiva ante casi 50 mil fieles reunidos en el estadio de los Yankees, en El Bronx.

Tras este evento, que durará unas tres horas, el Papa será despedido por tres mil invitados especiales en el aeropuerto JFK, desde donde volará de regreso a Roma. Está previsto que en representación del gobierno estaduni

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