Gigantesca humareda intencional causa graves trastornos en Argentina

BUENOS AIRES (AFP) – Una gigantesca nube de humo provocada por incendios intencionales en zonas agrícolas de Argentina cubrió el viernes por segundo día consecutivo Buenos Aires y alrededores, donde volvió a paralizarse el transporte y se registraron trastornos de salud, según las autoridades.

Un insólito espectáculo de gente en las calles protegida con barbijos pudo verse en la capital argentina y ciudades de la región centro-este, donde fueron cerrados por varias horas el puerto, algunas rutas, una línea del metro y el aeropuerto metropolitano a raíz de la intensa humareda.

La Prefectura Naval (policía guardacostas) suspendió las operaciones en el puerto de Buenos Aires y en otras terminales marítimas de la periferia norte y sur de la ciudad, tal como había sucedido el jueves, pero las reanudó la tarde del viernes al mejorar las condiciones de visibilidad.

El Gobierno dispuso la emergencia vial y prohibió la circulación en rutas que comunican Buenos Aires con grandes centros de producción, y en la ruta 14 del Mercosur, que enlaza Argentina con sus vecinos Brasil y Paraguay, crucial vía para el tránsito regional de mercancías.

“Hay 70.000 hectáreas que se están quemando. Tenemos 292 focos prendidos y esto implica que, por más que combatamos por agua y por tierra, va a ser más difícil el control”, afirmó la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti.

La autopista Panamericana, que vincula Buenos Aires con su populosa periferia norte, fue cortada en varios tramos durante algunas horas para evitar accidentes.

El Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires suspendió operaciones nacionales y derivó vuelos hacia la terminal internacional de Ezeiza (30 km al sur), que operaba con normalidad, indicó un comunicado de la autoridad aeronaútica.

La quema de pastizales provocó incendios en el norte de la provincia de Buenos Aires (centro-este) y en el sur de la vecina Entre Ríos (centro-este), de importante producción agropecuaria.

“Esto no es obra de la naturaleza, es obra de algunos aspectos de la naturaleza humana, los de la irracionalidad, los de la irresponsabilidad”, acusó el jueves la presidenta Cristina Kirchner.

El gobierno acusa a los productores de quemar los pastizales para renovar sus tierras a bajo costo.

Picolotti y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, ampliaron una denuncia penal al presentar este viernes ante la Unidad Fiscal de Investigaciones Medioambientales un largo listado de propietarios y arrendatarios de las tierras donde se inició el fuego, para ubicar a eventuales responsables.

Randazzo volvió a responsabilizar a productores por su actitud “irresponsable e irracional para maximizar sus ganancias”, aunque negó cualquier vinculación con el actual conflicto entre el sector agrícola y el gobierno.

La invasión de humo se produjo en medio de las tensas negociaciones que se llevan adelante con los dirigentes agropecuarios, tras una dura huelga que se extendió por tres semanas y provocó desabastecimiento de alimentos.

El inédito fenómeno derivó en centenares de consultas en hospitales por irritación en ojos y gargantas, y dejó un fuerte olor a quemado en Buenos Aires, donde viven unas tres millones de personas y otras cinco millones ingresan a diario.

El ministerio de Salud desestimó que el fenómeno resulte nocivo pero advirtió que puede provocar irritación ocular y de las vías aéreas superiores.

El nivel de monóxido de carbono en el aire se mantuvo dentro de parámetros que no provocan afecciones severas, según un reporte oficial.

Picolotti señaló que “es imposible que los bomberos apaguen inmediatamente los 292 focos” ígneos provocados en campos de la zona del Delta del (río) Paraná, al norte de Buenos Aires, debido a los vientos que afectan la región.

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