Conjura Papa con gestos audaces, críticas y oposición en EU

Por Andrés Beltramo Alvarez

Nueva York.- El Papa Benedicto XVI cerró este domingo su primera visita apostólica a Estados Unidos, durante la cual conjuró, a base de gestos audaces, las críticas y la oposición de sus detractores.

Uno a uno, los temas delicados de la Iglesia Católica en Estados Unidos fueron atendidos por el pontífice, quien durante su paso por este país logró dejar en segundo término la crisis de credibilidad que sufre esa institución a nivel nacional.

El martes 15 de abril, a bordo del avión que lo trasladó de Roma a Washington, el Papa respondió a los cuestionamientos de un grupo de periodistas con mucha soltura y convicción sobre asuntos históricamente considerados tabú.

El más importante de ellos es el referente a los escándalos de pederastia del clero que han golpeado moral, económica y políticamente a la jerarquía católica estadunidense desde 2002, cuando se dieron a conocer públicamente.

El pontífice expresó su “profunda verguenza” por estos casos, afirmó no explicarse cómo tantos presbíteros traicionaron sus deberes, y aseguró que ningún homosexual o pederasta recibirá nunca más el orden sagrado.

Un día después se convirtió en el primer Papa en hacer un “mea culpa” público en territorio estadunidense, cuando reconoció que los abusos fueron “pésimamente manejados”, en una alocución a los obispos, a quienes pidió sanar las heridas de las víctimas.

La noticia fue centro de atención de toda la prensa estadunidense, que apreció la decisión de tocar el tema abiertamente y con sinceridad, y que encomió que Benedicto XVI aceptara el jueves recibir en privado a un grupo de sobrevivientes del abuso.

En reunión con adultos abusados en su niñez o juventud por religiosos, rezó en la capilla de la nunciatura apostólica de Washington, escuchó algunas de sus historias y les ofreció palabras de aliento. “Santo Padre, tiene un cáncer en su Iglesia”, le dijo uno.

Lo que comenzó como una “papa caliente” en las manos del obispo de Roma antes de llegar a Estados Unidos, con esos gestos audaces se convirtió en la principal arma a su favor, al provocar la aprobación de gran parte de la sociedad.

Las manifestaciones públicas contra su visita, que se esperaban numerosas, fueron sólo tres y reunieron no más de 100 personas cada una.

La inmigración hispana fue también centro del mensaje apostólico; Benedicto XVI dijo conocer ampliamente el tema, estar preocupado por los niños y las familias de los parientes que se separan porque uno viaja en busca de una vida mejor.

En declaraciones a Notimex a bordo del avión papal, adelantó que hablaría de ello con el presidente George W. Bush en privado y así lo hizo, según constató un comunicado conjunto del Vaticano y la Casa Blanca.

En ese texto quedó de manifiesto el reconocimiento de ambos a la necesidad de una política migratoria coordinada que mire, sobre todo, a brindar a todos los hispanos, así como a sus familias, un trato digno y humanitario.

Esa misma nota de prensa reveló que, durante los 45 minutos en los cuales se reunieron ambos la mañana del 16 de abril en el Salón Oval, se habló también de terrorismo, paz en Medio Oriente y el desarrollo de los pueblos.

En una salida políticamente correcta pero significativa sobre la guerra en Irak, ambos interlocutores “se mostraron preocupados por el estado precario de las comunidades cristianas y su presencia en la región”.

En Nueva York Joseph Ratzinger consolidó su presencia como líder mundial a lanzar una defensa de los derechos humanos durante un mensaje de media hora que dirigió a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Por más de un minuto, los representantes diplomáticos de los 192 Estados miembros lo aplaudieron de pie en el salón principal del Palacio de Vidrio.

Su relación pública con las multitudes fue humilde pero sincera a lo largo del viaje, y los fieles agotaron los espacios en las dos misas que celebró ante

You must be logged in to post a comment Login