Consolida Benedicto XVI liderazgo mundial en Naciones Unidas

Por Andrés Beltramo Alvarez

Nueva York.- El Papa Benedicto XVI consolidó su calidad de líder mundial al dirigir un profundo mensaje sobre los derechos del hombre y la libertad religiosa ante la Asamblea General de la ONU, que respondió con una ovación de pie por más de un minuto.

En la sede de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el pontífice pronunció el sábado dos discursos, se reunió con autoridades, firmó el libro de oro y recorrió la “sala de meditación”, dedicado a la paz mundial, creado en 1952 y al que pueden acceder personas de cualquier credo.

La razón principal de la visita apostólica a Estados Unidos, que culminará el próximo domingo, era atender la invitación que le extendió hace más de un año, en El Vaticano, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

La visita coincidió con el 60 aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, tema sobre el que el pontífice habló ante unos tres mil representantes de los 192 Estados miembros del máximo organismo internacional.

El Papa centró su intervención en los derechos del hombre, la diplomacia y la libertad religiosa, en un mensaje sin mencionar conflictos o guerras específicas ni condenas estridentes.

Sobre los derechos humanos, advirtió que no son otorgados por los legisladores o el Estado, sino expresión de la naturaleza más profunda del hombre.

Hizo un llamado de alerta a evitar “extrañas relecturas” a la Declaración Universal, las cuales pretenden crear nuevos derechos que “sólo responden a meros intereses particulares”, en alusión al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo.

También habló sobre el “derecho de protección de los pueblos”, en el que defendió la validez de la intervención de Naciones Unidas en países en los cuales el propio Estado no puede garantizar la seguridad a los ciudadanos.

Además consideró como “inconcebible” que las personas deban dejar de lado su propia religión para poder vivir en paz, en lo que se convirtió en un llamado al organismo internacional a velar por la libertad religiosa en el mundo.

El discurso, que duró alrededor de 29 minutos, fue pronunciado en francés y en inglés, mientras que la frase final: “paz y prosperidad con la ayuda de Dios” fue traducida a los idiomas oficiales de la ONU: español, inglés, francés, árabe, ruso y chino.

Tras el discurso los delegados permanecieron por más de un minuto de pie aplaudiendo la presencia del pontífice en el salón de la Asamblea General.

Afuera de la sede la ONU, bajo un intenso sol, cientos de jóvenes cantaban y bailaban portando carteles con la leyenda “Wilkommen Pope Benedict” (bienvenido Papa Benedicto en alemán).

El jerarca de la Iglesia Católica llegó al aeropuerto John F. Kennedy poco después de las 08:45 horas locales (12:45 GMT) para ser trasladado en helicóptero del Ejército de los Estados Unidos hasta el corazón de Manhattan.

En la ONU, fue recibido por Ban Ki-Moon con quien tuvo un encuentro privado y un intercambio de regalos: el pontífice entregó un cuadro especial titulado “Civitas Vaticana” y recibió a cambio una estampilla editada en su honor.

Tras el discurso a la Asamblea General, saludó a autoridades y personalidades diversas para posteriormente pasar a un segundo mensaje en el cual habló a los trabajadores del organismo internacional, de quienes destacó su trabajo.

Antes de retirarse, visitó la “sala de meditación” y bendijo una bandera de la ONU que fue bombardeada en Bagdad (Irak) y que llevaba la inscripción “caídos por la causa de la paz”.

La paz así como la justicia fueron temas recurrentes a lo largo de su visita, así lo atestiguó la frase que Benedicto XVI colocó, con su puño y letra, en el libro de oro: “Erit opus iustitiae pax” (la paz es obra de la justicia).

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