Ex obispo Lugo colgó la sotana para cambiar 61 años de poder en Paraguay

ASUNCION (AFP) – El ex obispo Fernando Lugo, presidente electo de Paraguay tras ganar las elecciones del domingo, colgó los hábitos en la Navidad de 2006 para ser candidato: esto le valió la suspensión “a divinis” del Vaticano, pero logró sacar del gobierno al Partido Colorado tras 61 años.

El izquierdista Lugo (el primer ex obispo elegido presidente en América) asumirá el 15 de agosto, en lo que será el fin del poder del Partido Colorado, instalado desde 1947, lo que incluye 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner.

El ex sacerdote –que trabajó en Ecuador con monseñor Leonidas Proaño, conocido por los ecuatorianos como “obispo de los pobres”– encabezó la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), de una veintena de partidos y movimientos políticos y sociales, en su mayoría de izquierda.

“Este 20 de abril marca una fecha histórica en el país. Hace unos meses nadie soñaba que un grupo de soñadores políticos pudiéramos juntarnos y poner al país en primer lugar”, afirmó Lugo en la primera conferencia tras conocerse las proyecciones oficiales que lo daban ganador.

“Hoy se sueña con un país diferente”, que “Paraguay no sea simplemente recordado por su corrupción y su pobreza, sino por su honestidad”, afirmó.

Partidario de la ‘Teología de la Liberación’, Lugo dijo dos días antes de las elecciones que bajo su gobierno Paraguay no caería en “la polarización” ideológica de la región, evitando identificarse con ninguna corriente izquierdista latinoamericana en particular.

“Mucho usamos últimamente la palabra ‘izquierda’ en América latina. En una reunión de cinco personas, si se habla de izquierda habrá cinco conceptos de izquierda diferentes”, afirmó. “Nosotros haremos nuestro propio camino”.

Lugo, nacido el 30 mayo de 1951 en una familia humilde en la pequeña localidad de San Solano, 400 km al sur de Asunción, también dijo que haría una reforma agraria “diseñada y negociada con todos los actores involucrados”, sin caer “en procesos traumáticos ni violentos”.

Siendo el menor de siete hermanos (cinco varones y una mujer), ingresó al noviciado de los misioneros del Verbo Divino en 1970, y fue ordenado el 15 de agosto de 1977.

Desde hace tres años, a pesar de su edad, se mantenía como obispo emérito, sin cargo, luego de dejar la diócesis de San Pedro, en el departamento del mismo nombre, el más pobre de Paraguay.

Sobrino de un dirigente del Partido Colorado que fue perseguido y exiliado por el dictador Stroessner, Lugo incursionó recién en política el 29 de marzo de 2006, cuando logró reunir a 40.000 personas de todas las tendencias para protestar contra el actual gobierno de Nicanor Duarte.

Aquel mitin en la plaza del Congreso paraguayo fue la chispa que lo decidió a colgar la sotana, convencido por la oposición para liderar un frente antigubernamental.

Por ello, una autoridad eclesiástica lo describió públicamente por su rebeldía como “un puñal clavado en el cuerpo de la Iglesia”.

La sanción a divinis le impide ejercer en adelante las funciones sacerdotales.

En contrapartida, el prelado -cuya renuncia a su hábito fue rechazada por el Vaticano- aglutinó a organizaciones campesinas, obreras, partidos y movimientos sociales minoritarios, alcanzando la presidencia de Paraguay.

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