Fernando Lugo, el ex obispo izquierdista que gobernará Paraguay (perfil)

Por Serafín Soto.

Asunción.- El combativo ex obispo izquierdista Fernando Lugo, cuya renuncia al ejercicio de su ministerio religioso fue rechazada por el Vaticano, fue electo el domingo como presidente de Paraguay y puso fin a 61 años de hegemonía del Partido Colorado (PC).

El otrora sacerdote católico, que tiene una profunda visión social y cuya familia fue perseguida por la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), llegó al poder al frente de una coalición que aglutinó a fuerzas de izquierda, de centro y diversos grupos sociales.

El virtual presidente electo de Paraguay, quien ha negado en forma reiterada los vínculos con el mandatario venezolano Hugo Chávez que le achacan sus adversarios, emergió a la escena política nacional tras una combativa labor pastoral como líder religioso.

Lugo ha evitado al máximo referirse de manera directa al polémico presidente Chávez y en una reciente entrevista expresó que “Venezuela tendrá su proceso; Bolivia lo mismo y Paraguay también”, con lo cual busca desmarcarse del izquierdismo radical en Sudamérica.

El triunfante candidato de Alianza Patriótica para el Cambio consolidó su liderazgo en la empobrecida diócesis de San Pedro Apóstol, donde su trabajo religioso estuvo enfocado a mejorar el bienestar del pueblo y le permitió ganarse el respeto de la gente.

El Vaticano, por su parte, le advirtió que debía abandonar sus aspiraciones políticas y ante la insistencia de Lugo, emitió un decreto de suspensión “a divinis” que le impide el ejercicio del ministerio sagrado.

El ex clérigo nació hace 56 años en la pequeña localidad de San Solano, del sureño departamento de Itapúa, y desde niño conoció el estilo de vida de una familia que sufrió persecuciones y el exilio por sus posturas políticas progresistas.

La madre de Lugo fue hermana de un caudillo del gobernante Partido Colorado, Epifanio Méndez Fleitas, quien hacia fines de la década de

los 50 y tras presidir el Banco Central, fue “marcado” por el dictador Alfredo Stroessner, quien lo envió al exilio.

La situación de Méndez Fleitas afectó a su familia, que a partir de entonces experimentó confinamientos y permanentes acosos de las autoridades, hasta que los padres del sacerdote debieron trasladarse a Argentina.

El ahora virtual presidente electo pudo, con dificultades, avanzar en su educación e instrucción a nivel primaria y secundaria, hasta recibirse de maestro rural.

Mientras desarrollaba su interés por los estudios filosóficos y sociológicos, Lugo sintió la vocación sacerdotal e ingresó al seminario de la Congregación del Verbo Divino, donde fue ordenado sacerdote y luego enviado a su primera misión a Bolívar (Ecuador).

“Ecuador marcó profundamente mi vida, influyó de manera directa en mi formación ideológica y visión social, creo que si no hubiese pasado por ese país, no hubiera sido lo que soy”, ha declarado Lugo.

El religioso volvió a Paraguay después de cuatro años de trabajo en Ecuador y en su país ejerció su labor sacerdotal dentro de la Congregación del Verbo Divino, vinculado a la educación y a la misión con sectores más pobres de la población.

En la década de los 80, el recuerdo de sus vínculos familiares con opositores al régimen le seguía creando problemas a Lugo, quien fue destinado a Roma por sus superiores para afinar sus estudios de filosofía, teología y sociología.

En 1994, en plena transición democrática tras la caída del dictador Stroessner en 1989, el Papa Juan Pablo II lo designó obispo de la diócesis de San Pedro Apóstol, ubicada a 400 kilómetros al norte de la capital.

Allí, pronto se convirtió en poderoso aliado de los campesinos “sin tierras”, a quienes alentó y trató de capacitar en actividades agropecuarias productivas, aunque para ello también les impulsó a invadir latifundios de la región.

La figura del obispo fue creciendo hasta convertirse en un verdadero líder de los desposeídos paraguayos y su figuración pública le trajo críticas de los sectores políticos e incluso el presidente Nicanor Duarte lo invitó a dejar la sotana y sumarse al Partido Colorado.

El “debut” de Lugo como líder nacional fue en marzo de 2006, cuando convocó a una manifestación contra la corrupción y reunió a más de 50 mil personas frente a la sede del Congreso en Asunción.

Antes, en enero de 2005, el futuro presidente había renunciado como obispo de San Pedro con el argumento que su madre era anciana y estaba enferma, por lo cual necesitaba de sus cuidados, lo que nunca fue tomado como única razón de su alejamiento.

El obispo emérito de San Pedro volvió al Colegio del Verbo Divino, en Asunción, donde ejerció la dirección educativa y empezó a dialogar con sectores sociales que lo sedujeron para incursionar en política en busca del poder.

La figura de Lugo comenzó a crecer y a sumar el respaldo de las organizaciones sociales de izquierda, hasta que el religioso anunció,

en diciembre de 2006, su renuncia al ministerio de la Iglesia católica para buscar la candidatura presidencial.

La mayoría de sus simpatizantes proviene de la izquierda, aunque cuenta con el apoyo de dirigentes conservadores o socialistas moderados, incluso del partido Patria Querida, organización que fue creada con el apoyo directo de la jerarquía católica.

Algunos consideran que Lugo tiene una posición ideológica poco clara, pues el triunfante candidato presidencial opositor ha dicho que tiende hacia la “socialdemocracia del siglo XXI”, sin abundar mucho en sus ideas.

El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), Ignacio Gogorza, afirmó que Lugo se puso “en situación de rebeldía y se exponía al castigo de la excomunión”, al seguir en su actividad política sin permiso del Vaticano.

Al ex religioso poco pareció importarle esa amenaza, nunca fue excomulgado y su objetivo de llegar a la Presidencia se convirtió este domingo en una realidad.

Lugo asumirá el cargo en agosto próximo, con lo cual podrá fin a 61 años de hegemonía del hasta ahora gobernante Partido Colorado.

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