Paraguay vira a la izquierda y se pone a tono con sus vecinos

ASUNCION (AFP) – Con la victoria de Fernando Lugo el domingo Paraguay viró a la izquierda por primera vez en su historia, sumándose así a la tendencia de todo el Mercosur y prácticamente toda América del Sur, lo cual augura una mejor relación con sus vecinos.

“La victoria de Lugo se pone a tono del ritmo del clima que vive América Latina con los movimientos progresistas”, declaró el politólogo y analista argentino Jorge Giacobbe a la AFP.

“Es muy importante para el Mercosur, porque un bloque más homogéneo tiene más posibilidades para construir”, agregó.

Cuando Lugo asuma el 15 de agosto, la totalidad de países en la órbita del Mercado Común del Sur (Mercosur) pasarán a tener gobiernos de izquierda: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más los países asociados, Chile y Bolivia, así como Venezuela, en proceso de ingreso.

“Sigo soñando con la patria grande, con una Latinoamérica integrada, sin fronteras”, declaró Lugo, vencedor de las elecciones paraguayas del domingo.

“Una patria grande que sea respetada en el contexto internacional. Y sueño con un Paraguay respetado por las demás naciones”, dijo.

Paraguay ingresa a la ola de cambio político que experimenta América del Sur “como lo hizo Europa hace años, clave de su unificación”, dijo el analista Ramón Hannich a la AFP.

A partir de ahora los grandes países del bloque -Argentina y Brasil- mirarán con otros ojos a Paraguay, “no más como lo hacían antes cuando reflejaban en nuestros gobernantes a verdaderas bandas de forajidos”, dijo.

“Un religioso como gobernante no es normal ni es lo ideal, pero la gente no encontró otra forma de poner fin a esta rosca mafiosa y corrupta”, expresó.

La oposición paraguaya tuvo que convencer a un obispo católico para enfrentar y vencer al Partido Colorado tras 61 años de poder, incluyendo los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

“El 50% de los negocios irregulares son regenteados por colorados que se surtieron de sus largos años de poder”, agregó el economista Hannich.

Un empresario contrario al partido derrotado dijo a la AFP bajo el anonimato que si el nuevo presidente logra sortear la antigua mafia oficial, emparentada con los proveedores del estado y sus ramificaciones en los negocios de contrabando y piratería, “podrían descubrirse como en racimos a delincuentes nacionales y extranjeros”.

“Son parásitos que se han servido de esta situación, protegidos por los poderosos de turno”, subrayó el empresario.

Por su parte, Giacobbe opinó que “Paraguay es uno de los países más atrasados de la región, capturado por corporativismos y bandas”.

“La tarea del nuevo presidente será más desarmar el sistema para poder construir otro”, agregó.

“Aunque Paraguay sea un país pequeño, con poca influencia económica, la llegada de un hombre honesto es un mensaje para esa región, tan afectada por la corrupción”, añadió.

El ex obispo Lugo, outsider del sistema político, representó el voto castigo contra el oficialismo, en particular contra el verborrágico presidente Nicanor Duarte, que termina su mandato en medio de una gran impopularidad.

Uno de los principales ‘caballos de batalla’ del ex obispo católico fue la renegociación del tratado de Itaipú, la represa hidroeléctrica binacional erigida junto a Brasil sobre el caudaloso río Paraná.

Paraguay recibe 300 millones de dólares anuales por la venta de su parte de la energía al Brasil, en base a un tratado de 1973.

Lugo sostiene que Asunción debe recibir entre 1.500 y 2.000 millones a precio de mercado y proclama: “Brasil explota a Paraguay”.

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