Izquierda mexicana mantiene toma de Congreso por reforma petrolera

MÉXICO (AFP) – Legisladores de la izquierda mexicana mantienen ocupadas desde hace 11 días las sedes del Congreso en reclamo de un debate del proyecto oficial de reforma de la petrolera estatal Pemex, que reportó en el primer trimestre una fuerte caída de la producción y un importante aumento de los ingresos.

El agotamiento de los recursos petroleros y la necesidad de inversiones para explorar yacimientos en aguas profundas son los argumentos principales del gobierno del presidente conservador Felipe Calderón para impulsar su iniciativa de reforma petrolera, que envió al Legislativo el 9 de abril.

El proyecto propone integrar capital privado en el rubro de la refinación, aunque la izquierda considera que se trata de un primer paso para darle en el futuro mayor participación a las multinacionales.

Según cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex) difundidas este lunes, de enero a marzo de 2008 su producción promedio fue de 2.911.000 barriles diarios, un retroceso de 7,8% con respecto al mismo periodo de 2007.

Las exportaciones cayeron 12,5%, con un promedio diario de 1.499.000 barriles diarios, pérdida que sin embargo se vio compensada por un alza de 35,4 dólares del precio del crudo.

En el primer trimestre se obtuvieron ingresos por exportaciones de 11.337 millones de dólares, contra 7.638 millones del mismo periodo de 2007.

Pemex cerró 2007 con una caída de 5,3% de su producción petrolera en relación a 2006, con lo que México pasó del sexto al séptimo lugar entre los países exportadores de crudo.

Esta disminución de la producción y del volumen de las exportaciones “es resultado, principalmente, de la declinación del campo Cantarell, así como de una baja de la extracción en las regiones marinas y sur, que fueron inferiores en 8,5% y 5,5%, respectivamente”, explicó Pemex.

Cantarell, ubicado en el Golfo de México (este), es el principal yacimiento petrolero, pero que va en franco declive y con reservas petroleras para menos de una década.

En demanda de un amplio debate del proyecto de reforma petrolera, la coalición de izquierda Frente Amplio Progresista (FAP, segunda fuerza legislativa), encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), tomó el 10 de abril las tribunas de ambas cámaras, que se han visto obligadas a sesionar en salones alternativos.

Aunque ha habido negociaciones entre el FAP y otras fuerzas políticas que se oponen a la toma de la tribuna, todo apunta a que los izquierdistas seguirán en sus posiciones hasta el 30 de abril, cuando concluya el período de sesiones y con lo que quedaría descartada una inmediata votación de la reforma.

Los legisladores izquierdistas han pasado día y noche cuidando celosamente las tribunas, donde duermen, comen y hasta cantan, ya sea música ranchera mexicana o tangos rioplatenses, como ocurrió el fin de semana.

La respuesta de la derecha se dio la semana pasada, cuando la organización “Mejor sociedad, mejor gobierno” patrocinó un anuncio de televisión en el que se compara al ex candidato izquierdista a la presidencia Andrés Manuel López Obrador con Adolfo Hitler, Benito Mussolini y Augusto Pinochet, quienes en su momento clausuraron los congresos de sus países.

La máxima autoridad electoral ordenó el lunes sacar del aire el anuncio.

La polémica por la reforma petrolera se trasladó el lunes a un foro en el que la secretaria de Energía, Georgina Kessel reiteró que no se trata de un proyecto privatizador, mientras que Cuauhtémoc Cárdenas, líder histórico de la izquierda, dijo que en caso de aprobarse, los privados que ganen la licitación para construir refinerías harán un negocio equivalente a “ganarse la lotería”.

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