La nación centroamericana en Estados Unidos II

Los políticos actuales centroamericanos en su mayoría aplican políticas públicas que producen mas inmigrantes en este país y eso nos fortalece, porque cada día somos una nación más grande.

Por lo que debemos adoptar una convicción política de unidad, lo cual nos produzca definir que ahora es nuestro turno histórico de incidir en el destino de las patrias que amamos y de buscar los medios democráticos para trascender e incidir en el poder político de nuestros países.

Así podemos procurar darle forma en este milenio a la aspiración popular de que el poder del pueblo, sea de beneficio absoluto para la mayoría del pueblo, de manera que este esfuerzo sea liderado por una nueva generación de patriotas del nuevo milenio.

Patriotas que deseen servir al ciudadano honesto que respeta la ley, el orden, contribuye al desarrollo del país y tener el coraje de no servirse del poder político para sus propios intereses, como es el caso actual de la clase política y grupos de intereses en Centroamérica.

La diáspora centroamericana casi absolutamente está compuesta por quienes hemos sido los desposeídos, los analfabetas, los mediocremente educados, los desgraciados e indigentes, los ignorados, las sirvientas, los mozos, los ignorados y sin voz de nuestros países.

La minoría que complementa a la nación centroamericana en el exterior está compuesta por jóvenes estudiantes, representantes de gobierno y profesionales quienes son parte de los sectores sociales, económicos y políticos elitistas de nuestros países.

Mientras unos devengan salarios del erario público para velar primariamente por los intereses de estos grupos clasistas en este país, otros se educan y capacitan para mantener el status quo de las sociedades que dominan.

Los grupos de poder económico y político de Centroamérica, mientras vivimos en nuestros países nos etiquetan como vagos, inconformes, mareros; sin embargo, desde el momento que cruzamos las fronteras de California, Arizona y Texas, nos convertimos en hermanos cercanos, héroes y patriotas. Hasta construyen monumentos en nuestro nombre.

En un blog muy popular, imparcial y nuevo símbolo de la libre expresión de El Salvador, llamado Conversaciones con Neto Rivas, hace unas semanas se refirieron a quienes vivimos en el exterior como la “Chusma remeseraâ€?.

Esas dos palabras con las que despectivamente se refieren a la diáspora, expresan la frustración y odio de quienes reconocen que los vagos, las sirvientas y los mozos, hemos obtenido una nueva condición de poder que les incomoda y molesta. Ese es poder económico.

Deseo recordarle a quienes nos consideran de esa manera, que la diáspora como chusma remesera, ha transformado las condiciones de vida de millones de familias en nuestros lugares de origen en toda Centroamérica.

En el interior de nuestras repúblicas con poca o sin la ayuda gubernamental, se han adoquinado o asfaltado los caminos empedrados y polvorientos hacia muchos pueblos y cantones.

Se ha proporcionado servicio eléctrico, agua potable, drenaje séptico, construido escuelas, clínicas y parques de recreación familiar. Aun existen miles de pueblos y cantones que se encuentran en ese proceso de desarrollo debido al trabajo de la diáspora o chusma.

En lugar de las casas de cartón o de bajareque y lodo, adonde estos grupos nos desean ver, existen casas mixtas de múltiples niveles y hasta piscinas. El turismo, el consumismo y las inversiones de las remesas de la diáspora generan empleo, y enriquecen incluso a quienes nos desprecian.

La responsabilidad histórica de incidir políticamente en las sociedades de nuestros países de origen recae en los hombres y mujeres de la diáspora centroamericana en Estados Unidos, que dedican horas incontables de voluntarismo comunitario como activistas y líderes.

El liderazgo salvadoreño en ciudades como Washington DC, Nueva York y Las Vegas, ha abierto las puertas al desarrollo y crecimiento del liderazgo de activistas centroamericanos.

Esto ha producido la oportunidad de col

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