La gran mayoría de atletas prefiere centrarse en la competición deportiva

PARIS (AFP) – Si bien algunos deportistas, sobre todo franceses y alemanes, han mostrado públicamente su apoyo a la causa tibetana, la gran mayoría de los atletas que participarán en los Juegos Olímpicos de Pekín han rechazado verse involucrados en un debate político, a cien días del evento.

Muchos de ellos han destacado el papel de la competición deportiva, más allá de boicots y reivindicaciones, considerando que una cita olímpica es la cumbre de la carrera de muchos de ellos.

El francés Tony Estanguet, doble campeón olímpico de piragüismo, se mostró claro al respecto. “No son los deportistas franceses los que van a salvar el planeta, es ante todo un problema político”, declaró.

Otras voces abogan por aprovechar la influencia mediática del deporte para cumplir con su papel como ciudadanos, intentando trasladar un mensaje simbólico ante la situación de los Derechos Humanos en China y el conflicto del Tíbet.

En Francia y Alemania, algunos seleccionados para los Juegos han lanzado la idea de portar un brazalete o una cinta en donde aparezca el lema ‘Por un mundo mejor’ (propuesta de atletas franceses) o ‘Deporte con los Derechos Humanos” (alemanes).

Los mensajes en principio no incluyen una mención explícita a China y al Tíbet porque la Carta Olímpica prohíbe la propaganda política en las sedes del evento. El propio Comité Olímpico Internacional (COI) habría mostrado su desagrado con las fórmulas de protesta contra los JO de Pekín-2008.

Sergei Bubka, ex pertiguista ucraniano y presidente de la Comisión de Atletas del COI, ha defendido poder impedir que se lleven cintas o brazaletes, argumentando que detrás de esos lemas se esconde una crítica al régimen chino. “Se trata de un compromiso político, y eso está prohibido por la Carta”, dijo.

El debate sobre acciones colectivos o individuales también está abierto. El italiano Antonio Rossi, tres veces campeón olímpico de piragüismo, declaró que se puede manifestar la opinión siempre que se ajuste a las reglas.

“Hay un reglamento olímpico que respetar. No se puede subir a un podio con una bandera. Pero, a título personal, se puede hacer una señal. En Sydney, por ejemplo, yo participé con una cruz contra la pena de muerte”, explicó.

Hasta el momento, las alemanas Yvonne Bönisch (judo) e Imke Duplitzer (esgrima) son las únicas en haber anunciado que boicotearán la ceremonia de apertura de los Juegos.

Pero no son las únicas en haber mostrado su descontento público con los dirigentes políticos chinos, criticando incluso que en 2001 se concediera a Pekín la sede de los Juegos Olímpicos de 2008.

“Creo que los deportistas habrían hecho una elección diferente a la de los motivos económicos”, dijo la nadadora austríaca Anja Richter.

Para la lanzadora de jabalina checa Barbora Spotakova, “el regimen de ese país (China) y sus actuaciones no son compatibles con el olimpismo”.

“Como atleta, estaría muy contento de estar al lado de los Gobiernos y del mundo de los negocios si deciden dejar de comerciar con China. Pero nadie se abstiene de hacer negocios con China. Entonces, ¿por qué los deportistas tendrían que ser los que trasladen estas cuestiones”, dijo por su parte el británico Steve Redgrave, cinco veces campeón olímpico de remo.

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