Llega la cadencia y el erotismo a San Luis con la Danzonera La Playa. La agrupación veracruzana hizo bailar a miles de parejas.Por Juan Carlos Castellanos C., enviado

San Luis Potosí, 7 May (Notimex).- Erotismo en la atmósfera,
sudor en los cuerpos y música en el ambiente, fue el cuadro que pintó
la Danzonera La Playa, del Puerto de Veracruz, al irrumpir en suelo
potosino, donde hizo bailar a miles de parejas congregadas en la
Plaza de los Fundadores de esta capital.

Impecablemente vestidos de blanco, los músicos, más de una
docena, llenaron el ambiente con letra y música de danzón durante un
concierto que motivó el baile masivo de quienes, sin saberlo, se
descubrieron como amantes natos de ese género que cimbra cuerpos y
estremece almas.

La tribuna, llena de familias. A nivel de piso, sobre todo,
miles de parejas de hombres y mujeres, maduros en su mayoría, quienes
se apostaron en el mejor de los sitios para ver y escuchar mejor a
una de las instituciones musicales de danzón de mayor prestigio a
nivel continental.

Ellas, limpias y maquilladas a la vieja usanza. Ellos,
elegantes, bien peinados y algunos hasta con sombrero de ala. Como
parejas, dieron un espectáculo que complementó a lo que el público
veía y escuchaba en el escenario de mayúsculas proporciones, donde
los instrumentos chillaron.

La Danzonera La Playa con su ritmo cadencioso, recuerda las olas
del mar que lleva en la sangre, el oleaje que penetra el alma como
manta que protege la mente evocando la existencia de Dios. Así fue su
sentir y su proyección ante quienes gozaron de sus interpretaciones
en San Luis.

Desde el principio, sonaron los danzones clásicos, los “de
cajón”, los que todos, en alguna etapa de su vida, han escuchado,
bailado, cantado, o por lo menos tarareado. Así invitaron a los
danzoneros al movimiento suave, al vaivén de las caderas, a ese
sentir que produce un estremecimiento interno.

Desde dentro y hasta que brota por la piel, esa sensación, que
sólo puede prodigar la buena música, invadió al respetable, quien a
pesar de la llovizna previa, sufrió-gozó un calor húmedo y sofocante
durante todo el tiempo que duró el concierto que los veracruzanos
obsequiaron al VIII Festival de San Luis.

Las trompetas lustrosas, las percusiones reverberantes y las
cuerdas acompasadas provocaron el deseo incansable de expresar, de
comunicar, de compartir con la orquesta la cadencia sutil, el momento
de reunión en una nota musical, en un compás, en una melodía, en un
danzón que lleva al bailador al clímax de la expresión artística.
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“Bonito y Sabroso”, fue uno de los temas que más llegaron al
público. De pie, sentados, solos o en pareja, todos los asistentes al
evento gratuito bailaron inevitablemente. Desde los más diestros en
el tema, hasta los neófitos quienes, vivos al fin, no se sustrajeron
al encanto de la música.

Danzonera La Playa llegó del Puerto de Veracruz y, trovadores
ciento por ciento, desearon que San Luis Potosí se sintiera parte del
evento:

“Hey familia/ En esta tierra bendita/Con una gran
tradición/Llega tocando La Playa /Música de danzón/Y en este gran
festival/Todos lleno de contento/En un preciso momento/A todo digo
que sí/­Que viva toda esta gente/La de San Luis Potosí!”, y dicho
eso, ­todos a bailar sabroso!.

De Enrique Peña, la orquesta interpretó “El ferrocarril
central”, que motivó una nueva sesión de baile en la amplia plaza.
Ese tema, con el sonido del silbato y el rugir de la máquina, fue
acogido con beneplácito por los potosinos, quienes lo vivieron
intensamente en cada uno de sus versos.

El danzón “Acayucan”, de Macario Luna, llegó para complacer a
quien lo solicitó de entre el público. A ese danzón le siguió otro, y
otro y otro, y muchos más. El disfrute de la música y la pareja no
tuvo límite entonces.

Esa pieza es interpretada por la Danzonera La Playa en todas
partes donde se presenta y la de ayer no pudo ser la noche de
excepción. Así que todos bailaron, ya con la piel mojada para
entonces, sudando a trópico, mirando a la pareja de una manera muy
distinta a cómo lo hacían al principio.

El paso de los hombres que valen, por este pequeño espacio de
tiempo que se vive, sería imperceptible si únicamente se dedicaran a
vegetar; afortunadamente siempre han existido hombres que dejan
huella y ese es el caso de Don Germán Varela Salazar, quien fundó la
orquesta hace 63 años.

Con “Teléfono a larga distancia” la tercera generación de
artistas que integran la agrupación, quienes han dado brillo y lustre
al danzón, literalmente se echaron al público a la bolsa. Las
parejas, para entonces, ya comían en la mano de los músicos, maestros
del arte de la ejecución.

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