.Seducía Fred Astaire a su pareja al bailar en la pantalla grande.

* El actor estadunidense adoraba a la actriz Rita Hayworth.

México, 9 May (Notimex).- Fred Astaire, llamado “El primer
bailarín del mundo”, quien al danzar en la pantalla grande seducía de
una manera tierna a su pareja, entre ellas Rita Hayworth y Ginger
Rogers, cumpliría 109 años este viernes.

Se dice que Astaire adoraba a Hayworth, por lo que a lo largo de
su vida se lo demostró de muchas formas, aunque ella falleció un mes
antes que el actor.

Sin embargo, la actriz Gingers Rogers sobresalía entre las
parejas de Astaire, no por ser superior a otras como bailarina sino
porque, ella era suficientemente cautelosa para darse cuenta que la
interpretación no acababa cuando el baile comenzaba.

Entonces, la razón por la que muchas mujeres han fantaseado
bailar con Fred Astaire es que Ginger Rogers transmitía la impresión
de que bailar con él era la experiencia más emocionante imaginable.

Hijo de una familia de inmigrantes austriacos, Frederick
Austerlitz nació el 10 de mayo de 1899 en la ciudad de Omaha,
Nebraska, Estados Unidos, y desde pequeño mostró su talento para la
danza, por lo que asombró al público desde sus actuaciones escolares,
cuando apenas contaba con cuatro años de edad.

En su adolescencia, debutó de manera profesional en el mundo del
cabaret y el music-hall tras perfeccionar sus dotes como bailarín y
coreógrafo en la Alvien School of Dance, para luego dar el gran salto
a las tablas de Broadway, donde destacó al lado de su hermana Adele.

Ambos acumularon éxito tras éxito, convirtiéndose en uno de los
dúos de baile más famosos entre los aficionados a la comedia musical.
Uno de sus admiradores era el aristócrata británico Lord Charles
Cavendish, con quien su hermana Adele se casó en 1931 y por quien
abandonó definitivamente el mundo de la danza.

Ante este contratiempo, Fred determinó probar fortuna en
Hollywood, donde luego de una audición se dijo: “no sabe actuar, no
sabe cantar, está un poco calvo, sabe bailar un poco”, lo cual no le
presagiaba un halagüeño futuro.

Sin embargo, consiguió debutar en un papel secundario en la
película protagonizada por Joan Crawford y Clark Gable, “Alma de
bailarina” (1932), de Robert Z. Leonard.

Sigue
Seducía. dos. Leonard

Al año siguiente hizo pareja por primera vez con la rubia Ginger
Rogers en “Volando hacia Río de Janeiro” (1933), al lado de la actriz
mexicana Dolores del Río como estelar.

Astaire y Rogers aparecían como actores de reparto, pero su
número musical llamó la atención tanto al público que les propusieron
encabezar el reparto de la película “La alegre divorciada” (1934),
dirigida por Mark Sandrich.

Ambos atrajeron entonces la audiencia mundial de los años 30 y
de varias películas más como “Sombrero de copa” (1935), “Roberta”
(1935), “Sigamos la flota” (1936), “Swing Time” (1936), “Ritmo Loco”,
“Amanda” (1938) y “La historia de Irena Castle” (1939).

En ese decenio, Astaire sólo intervino en una película en que no
aparecía Ginger como partenaire: “Señorita en desgracia” (1937), de
George Stevens.

Poco después, a comienzo de los años 40, el artista decidió
romper la pareja que tantos éxitos le había ofrecido, y durante esos
años protagonizó con diversas actrices otros magníficos trabajos.

Con Eleanor Powell hizo “La nueva melodía de Broadway” (1940),
con Paulette Goddard “Al fin solos” (1940), con Rita Hayworth “Desde
aquel beso” (1941) y “You will never lovelier” (1942), con Joan
Leslie “The sky”s the limit” (1943) y con Lucille Bremer “Yolanda y
el ladrón” (1945).

Junto al popular cantante Bing Crosby también apareció en dos
exitosos títulos: “Holiday Inn” (1942), de Mark Sandrich y “Cielo
azul” (1946), de Stuart Heisler.

A mitad de la década, Fred se retiró brevemente para dedicarse a
la enseñanza del baile, pero retornó con la película de Charles
Walters “Eastern parade” (1948), con Judy Garland; luego con su
pareja de antaño Ginger Rogers en “Vuelve a mí” (1949).

Tras sus numerosas actuaciones y convertido en mito viviente,
Astaire dejó de trabajar en el cine hasta cerca de su muerte, siendo
las mejores películas en sus últimas décadas: “Royal Wedding” (1951),
con Jane Powell, y “Melodías de Broadway” (1953), con Cyd Charisse.

Además, “Papá piernas largas” (1955), con Leslie Caron, “Una
cara con ángel” (1957) con Audrey Hepburn, “La bella de Moscú” (1957)
con Cyd Charisse, “The Pleasure of his company” (1961), con Debbie
Reynolds y “El valle del arco iris” (1968), con Petula Clark.

Más aún, se atrevió con papeles dramáticos en filmes como “La
hora final” (1959), de Stanley Kramer o “El coloso en llamas” (1974),
de John Guillermin e Irvin Allen, por la cual fue nominado al Oscar
como Mejor Actor Secundario, aunque en 1949 ya le había sido otorgado
un Oscar honorífico por su destacada trayectoria.

Su carrera cinematográfica tocó a su fin con la película de
terror “Historia macabra” (1981). Unos años atrás y por su
extraordinaria contribución al mundo del espectáculo, Astaire fue
recompensado en 1949 con un Oscar honorífico, toda vez que marcó todo
una época dentro del Séptimo Arte, en cuando al ámbito musical.

En 1954 quedó viudo de su primera esposa, tras lo cual contrajo
matrimonio por segunda vez con la amazona Robyn Smith en 1980, a la
que dejó viuda el 22 de junio de 1987, fecha en que murió en su casa
de Los Angeles, California, a los 88 años.

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