Víctimas de tortura se alistan a participar en protesta anual

Cientos de víctimas de tortura y organizaciones defensoras de los derechos humanos se alistan a participar en la protesta anual que este año tendrá lugar el 28 y 29 de junio en el parque Laffayette frente a la Casa Blanca.

“Como mínimo esperamos unas dos mil personas, aunque la cifrá podrá ser mayor, porque durante las 24 horas que dura la vigilia unos entran y otros salen”, dijo la religiosa Alice Lockman de la organización Tassc’s, que tiene su sede en Washington, D.C. y son los encargados de los preparativos del vento.

La protesta dará inicio a las 7 de la mañana del sábado 28 de junio para finalizar a la misma hora del domingo 29, durante todo ese tiempo no se moverán del parque Laffayette como lo hacen todos los años.

Entre las víctimas de diferentes ciudades de Estados Unidos y de otros países del mundo que se alistan a participar se encuentra la religiosa Diana Ortiz, una de las fundadoras de Tassc’s, que fue torturada por el ejército de Guatemala.

Esperan también la asistencia de Jennifer Harbury, viuda del activista Efraín Bamaca Velásquez, asesinado por las autoridades de ese mismo país después de ser torturado durante varios días.

Además estará presente la salvadoreña María Guardado, quien fue víctima de tortura durante la guerra civil en su país a principios de los años 80. En la actualidad vive en Los Angeles, California.

En fecha reciente Guardado presentó un documental sobre su testimonio en la Casa Farabundo Martí del Centro Comercial La Unión en Langley Park, Maryland. Un día antes también presentó el mismo documental en la American University de Washington, D.C. En los dos sitios Guardado participó en un foro con el público.

Reconoció Guardado que no todas las víctimas están dispuestas a testificar como ella lo hace desde hace más de veinte años en universidades, colegios y escuelas de diferentes ciudades estadounidenses.

“Hay muchos sobrevivientes que han sufrido tortura pero no todos hacemos el esfuerzo ni tenemos el valor de hablar. Algunos no lo hacen porque les duele demasiado recordar y otros todavía tienen miedo y no quieren levantar la voz. Es importante que lo hagamos porque si callamos es como admitir que sigan”, apuntó Guardado.

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