Algunos empresarios locales reciben con cautela mensaje de Funes

Con cierta cautela fue recibido por algunos empresarios del área el mensaje del candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, durante el lanzamiento del Movimiento Amigos de Mauricio que tuvo lugar el fin de semana en Washington, D.C.

“Este es un esfuerzo ciudadano que le apuesta al cambio en El Salvador, un cambio con estabilidad y gobernabilidad democrática, y no es un salto al vació”, enfatizó Funes ante la presencia de un centenar de empresarios, activistas y profesionales de diferentes tendencias políticas, pero en su gran mayoría a favor del partido de izquierda.

“Tendré que esperar hasta el final de la campaña cuando ya estén cerca las elecciones presidenciales de marzo del 2009 para ver si doy mi voto por Funes”, dijo el empresario Jacinto Rivera que junto a su familia opera varios negocios en la región metropolitana.

Sugirió Rivera que si Funes gana la presidencia tiene que trabajar muy fuerte para hacer que algunas instituciones del gobierno como la Fiscalía General de la república, la Policía Nacional Civil y otras entidades funcionen apegadas a la ley.

“Aunque la corrupción ha bajado un poco en los últimos años todavía hay mucho por hacer, los compadrazgos tienen que desaparecer de las esferas del gobierno”, dijo Rivera quien antes de llegar a este país fue alcalde de la población de Intipucá, en el oriental departamento de La Unión, por un partido de derecha.

Por su parte el empresario Oscar Amaya, que maneja negocios en Arlington y Washington señaló que siempre trata de mantenerse al margen de los políticos porque “todos son lo mismo”, sin importar el partido a que pertenezcan.

“No nos toman en cuenta a los salvadoreños que vivimos en el exterior a pesar de que somos los que sostenemos la economía de nuestro país. Siempre vienen a hablar de cosas que al final no cumplen”, argumentó.

Enfatizó Amaya que si Funes gana la presidencia le esperan años difíciles porque la economía del país está pasando por una grave crisis, los bancos salvadoreños ya no existen —porque todos están en manos extranjeras—, no hay capital para los grandes proyectos de país y no quedan reservas sino deudas multimillonarias con los organismos internaciones, por préstamos que se empiezan a vencer justo cuando asuma el nuevo gobierno.

“Es como llegar a un pueblo hambriento pero sin comida que repartirles o sea a morirse todos de hambre. Hasta creo que Arena quiere perder para no ser ellos los que tengan que enfrentar ese reto, y que sea Funes quien después cargue con la culpa, como hicieron con el presidente Napoleón Duarte en la década de los ochenta”, remarcó.

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