Calderón, quinto líder latinoamericano.

Por Luis Losada Pescador

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) español elabora todos los años un “latinobarómetro” para analizar las opiniones que los españoles tenemos de Hispanoamérica. La última oleada fue realizada el pasado mes de noviembre, aunque no ha sido hasta la semana pasada que se han hechos públicos los resultados.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, aparece como el quinto presidente latinoamericano mejor valorado tras Michelle Bachelet (4.93), Luis Inácio Lula da Silva (4.61) Alvaro Uribe (4.40) y Néstor Kirchner (4.22).

Calderón obtiene un 4.10 y le siguen de cerca Tabaré Vázquez (4.06), Rafael Correa (4.00), Alan García (3.93) y Evo Morales (3.42).

Al final de la clasificación se encuentran Hugo Chávez (1.27), Fidel Castro (1.89) y George Bush (1.99). Los resultados parecen apuntar al rechazo del español a los regímenes populistas tipo Chávez.

Probablemente el encontronazo con el Rey Juan Carlos I, ha despertado un mayor rechazo del líder de la revolución bolivariana.

Sin embargo, curiosamente, ese rechazo no es tan palpable con un Evo Morales a pesar de participar plenamente de la misma filosofía populista y de haber castigado duramente los intereses empresariales españoles.

Los líderes que parecen tener mayor “pegada” entre los españoles son las apuestas socialdemócratas. Normal entre una población que entre el 0 de izquierda y el 10 de derecha se ubica en un 4 centroizquierdista.

Una cultura socialdemócrata en educación, sanidad y pensiones que obliga al centro derecha español a readaptar su mensaje y sus políticas para lograr la aceptación social. Y así, Bachelet, Lula y Kirchner son los mejor valorados junto a un sorprendente Uribe que se cuela en la tabla.

Con todo, los resultados se basan en una cifra de respuestas más bien pobres. La mayoría de los líderes hispanoamericanos son muy desconocidos para la mayor parte de los dos mil 500 encuestados.

Y así, por ejemplo, Calderón sólo es votado por 375 personas, Correa por 299 y Uribe por 504. Los que sí que conocen los españoles son a Bush (dos mil 126 votos) y a Castro (dos mil 171), y en ambos casos la censura es clara y rotunda.

Según el CIS, los españoles rechazamos la dictadura castrista, pero también las aventuras “imperialistas” del presidente de los Estados Unidos.

Más. El “latinobarómetro” también evalúa el sentimiento sobre las relaciones de España con el exterior. El 80.6 por ciento % considera que estas son buenas o muy buenas con la UE, mientras que el porcentaje baja a 56.8 por ciento en el caso de las relaciones con Hispanoamérica.

Un 26 por ciento considera que las relaciones de España con las naciones hermanas son más bien malas o muy malas. Claro que ese porcentaje se eleva a 48 por ciento cuando se les pregunta sobre las relaciones entre España y los Estados Unidos.

Y es que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha logrado todavía verse con Bush; y los fugaces encuentros en las cumbres internacionales han sido más bien frustrantes.

No obstante, no es un problema de Bush, sino de Estados Unidos. El sentimiento antiamericano cunde en España. Y así, por ejemplo, un 50 por ciento de la población española tiene un concepto malo o muy malo de los Estados Unidos, frente a sólo un 10.6 por ciento de españoles que mira con malos ojos a la UE.

El rechazo se eleva a 16.1 por ciento en el caso de Japón, a 34.3 por ciento para China y a 39.5 por ciento en el caso de Latinoamérica.

Ni Chávez ni Fidel han ayudado a mejorar la imagen que los españoles tenemos del “Continente de la Esperanza”. Probablemente falta pedagogía y marketing.

Pero también cercanía comercial. La mayoría del comercio exterior español se realiza con los socios comunitarios; Europa está cada vez más presente en las relaciones sociales, comerciales y políticas.

Este es el gran reto de la comunidad iberoamericana de naciones: tejer lazos que fortalezcan las relaciones institucionales, comerciales y personales.

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