Excluyen las pasarelas los cuerpos esqueléticos.

Por Mariana Castillo Gochi

México.- El mundo de la alta costura está afectado por uno de los trastornos alimenticios más letales, la anorexia, luego de que le arrebatara la vida hace un par de años a las modelos Ana Carolina Reston Macan y Luisel Ramos, motivo por el que las pasarelas de Cibeles y Milán decidieron excluir los cuerpos esqueléticos de sus desfiles.

Las grandes empresas de la moda han marcado una tendencia extremadamente delgada, lo que provocó que las jóvenes que portan sus prendas en las pasarelas, cayeran en una trampa que parece no tener límites, el abismo de la anorexia, enfermedad que le arrebató la vida a dos de estas mujeres, quienes apenas sobrepasaban los 20 años de edad.

La primera de ellas fue la modelo brasileña Ana Carolina Reston Macan, de 21 años, que perdió la vida en 2006 a causa de las complicaciones que causó la estricta dieta que seguía para mantenerse delgada y que tan sólo estaba basada en el consumo de manzanas y tomates. Murió en un hospital de Sao Paulo en el que estaba internada por insuficiencia renal.

La joven medía 1.74 metros de estatura y pesaba apenas 40 kilogramos, por lo que su organismo muy debilitado, tenía problemas respiratorios, tensión arterial baja y una infección generalizada.

Asimismo, la modelo tenía un índice de masa corporal de 13.21, lo que significa que estaba por debajo de lo normal requerido por la Organización Mundial de la Salud, que varía entre 18.5 y 24.

“Ella ya no tenía ninguna resistencia y los remedios no hacían más efecto debido a su extremada debilidad”, declaró Mirthes Reston, tía de Ana Carolina, que también trabajaba para una de las mayores agencias de modelos en Brasil.

El segundo caso fue el de la modelo uruguaya Luisel Ramos, de 22 años, quien falleció durante la Semana de la Moda de su tierra natal a causa de la anorexia.

La joven se desvaneció cuando iba a los camerinos tras realizar una pasarela, y los médicos que la atendieron no pudieron reanimarla a pesar que lo intentaron durante más de una hora. El diagnóstico fue un paro cardio-respiratorio fulminante.

A raíz de ambas pérdidas, las autoridades de Milán, la capital italiana de la moda, firmaron un acuerdo en 2006 con su poderosa industria de la moda, el cual concluyó que a partir del siguiente año, excluirían de los desfiles a las modelos menores de 16 años y a las que tuvieran un índice de masa corporal inferior a 18.5.

Lo anterior, pese a que la iniciativa madrileña anti-anorexia, una decisión conjunta de Ifema y la Pasarela Cibeles, recibió reprobación y poco respaldo en el sector de la alta costura, incluidos los milaneses, pero al darse cuenta del creciente problema de la anorexia cambiaron de opinión.

En esa época, la directora de la Pasarela Cibeles, Cuca Solana, recalcó que “pasarela no puede ser jamás sinónimo de enfermedad alguna”; y apuntaba a continuación con respecto a la edad límite: “Nuestra edad de admisión está en los 18 años, que se relaciona directamente con la mayoría de edad civil, y es lo que nos parece más equilibrado”.

En un principio, las grandes firmas italianas se resistieron a secundar el ejemplo español, pero Mario Boselli, responsable de la Cámara de la Moda de Italia y que representa a marcas como Armani, Versace y Prada, se mostró dispuesto a trabajar en la puesta en marcha de un código. De esta manera, el acuerdo milanés incluyó un ambicioso plan para impartir cursos sobre hábitos de comida saludables y control del ejercicio físico; además de hacer un llamado para que se enriqueciera la variedad de tallas en los desfiles.

La presencia de tallas a partir de la 46 en la pasarela milanesa inició hace tres temporadas, cuando la firma Elena Miró apostó por cerrar el Salón Milanés con su poderosa colección para tallas entre la 46 y la 52, lo que en su momento fue todo un acontecimiento que suscitó desde admiración hasta burlas grotescas de la minoría.

Aunque la mayoría de los creadores mostraron modelos “delgadas” en el Milá

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