Falsa la imagen de Irak en el exterior: Abdulwahid.

México.- El poeta y periodista iraquí, Hatem Abdulwahid Saleh, quien se encuentra refugiado en México desde el pasado 21 de abril, aseguró el viernes que nada hay más alejado de la realidad de su país que la información que sale a través del filtro de las tropas e inteligencia de Estados Unidos.

Al ofrecer una imagen de su situación antes de llegar a México, dijo que tras la amenaza de muerte que recibió por sus escritos periodísticos salió de su tierra natal y en los últimos cinco años ha vivido en Asia, Europa, Africa y América, siendo México el país que le abrió las puertas para salvar la vida.

Fue en 2003 cuando abandonó Irak, obligado por la sentencia de muerte que el gobierno de esa nación le impuso, además de las terribles condiciones en que tuvo que desempeñar su labor de periodista.

“En ese año cambió por completo la vida en Irak, por la invasión de tropas norteamericanas”.

Dijo que como escritor, lo primero que pensó fue que en medio de ese caos podría dejar volar su pluma para escribir historias que, si bien aberrantes, de sangre, tortura y humillación, “podrían reflejar una realidad actual, en medio de la cual un pueblo sufre calamidades inimaginables por el resto del mundo”.

Pero de inmediato descubrió otra realidad, “la línea que divide la fuerza de la ley y la ley de la fuerza es casi invisible y por lo mismo, imperceptible”, añadió al comentar que sumado a lo anterior, el periodismo en general sufrió un cambio radical en su quehacer diario y cotidiano, al pasar de cuatro a 450 periódicos en Irak.

“Tras la llegada de las fuerzas militares de Estados Unidos a Irak, y luego del crecimiento alarmante del número de diarios, vino otra desgracia”, precisó al indicar que la totalidad de esos medios de comunicación difunden información ciento por ciento falsa, errónea, “sin un mínimo reflejo de la realidad en ese país”.

Como consecuencia de sus textos críticos, expuso, perdió su empleo, “mi forma de ser me llevó a ser un periodista amenazado, porque siempre me he conducido con la verdad y con objetividad. Nunca, por ninguna razón, acepté las nuevas condiciones para poder ejercer el periodismo en mi país de origen”.

La gran mayoría de esos diarios son financiados por personas pertenecientes a la clase religiosa, “con pensamientos anticuados y sin una visión actual”; algunos más “son dirigidos por grupos nacionalistas y fanáticos”, dijo el también escritor de ensayos, artículos y comentarios sobre temas culturales.

Hatem Addulwahid Saleh puso en relieve que cuando las milicias establecidas en Irak descubrieron que él y otros compañeros suyos mantenían su línea editorial incólume, “hicieron una lista de los periodistas que debían morir, y entre todos ellos, un día apareció mi nombre con signo de la muerte”.

A pesar de la amenaza contó con mucha suerte, pues mientras numerosos colegas suyos tuvieron una muerte espantosa, él “únicamente” fue rociado con gasolina en todo el cuerpo y luego le prendieron fuego. Convertido en tea humana, expuso, logró salvar la vida y desde ese momento corrió a esconderse.

Primero se fue a Marruecos y ahí inició un periplo transcontinental hasta llegar a América, concretamente a México, anotó al mencionar que todo este tiempo ha estado separado de su familia, también amenazada y la cual radica en la actualidad en Siria.

“Todos tenemos la esperanza de que algún día nos volvamos a reunir”, relató.

El refugiado apuntó que desde su punto de vista analítico, la guerra en su país no es por el poder ni por el petróleo, “es, únicamente, de carácter cultural. Irak tenía la primera ley y el primer gobierno del mundo, y ahora no tiene ni ley ni gobierno; la guerra es entre la cultura de la superstición y la de la enseñanza”.

Lamentó que a la fecha, en Irak se interesen más por los muertos que por los vivos, y estimó que “un vivo vale más que mil muertos, aunque esos muertos estén santificados.

Por eso, en Irak hay un gobierno zombi”, ante lo cual cualquier

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