Vaticano evita contratación de ‘casados’ para eludir pensiones

Por Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del Vaticano.- El Vaticano ha decido traicionar uno de sus valores “no negociables”: la defensa de la familia, ya que ordenó no contratar en la Curia a laicos casados para eludir el pago de pensiones.

Indicaciones operativas apenas emanadas por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) en tema de organización del trabajo piden, de hecho, prestar “particular atención” a la contratación de laicos con parientes.

Además de reducir las contrataciones no religiosas el APSA solicitó también a los jefes de la Curia más rigor en los horarios de trabajo, fijado en 36 horas semanales y en la regulación de las horas extras, también destinadas a reducirse.

La orden del Vaticano pidió no ocupar a quienes caen dentro de esa clasificación. En un verdadero “ajuste del cinturón” propio de previsiones financieras y administrativas de “semáforo amarillo”, las oficinas administrativas del Estado Pontificio establecieron además otras medidas restrictivas.

“El aumento del personal está destinado a convertirse cada vez más en gravoso en el tiempo, sobre todo cuando se trata de empleados laicos con familia”, indicó una circular de uso interno del APSA cuyo contenido está en poder de Notimex.

Se trata de una nota firmada por el cardenal Atilio Nicora, presidente de ese organismo, dirigida a los participantes a la reunión de jefes de dicasterios y responsables de los entes vaticanos sostenida el 27 de noviembre de 2007.

La misma estuvo presidida por el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y en esa ocasión se habían anunciado públicamente sólo mejoras en los salarios para los trabajadores. “Se nota solamente –agregó el escrito- el aumento medio de la duración de la vida y a la incidencia creciente que esto tendrá sobre la duración de las pensiones y sobre la permanencia del tratamiento reversible hacia el cónyuge sobreviviente”.

En pocas palabras la administración del Estado Pontificio considera inconveniente pagar la pensión a las esposas (en la mayoría de los casos) o esposos de los empleados que fallecen y que, por ley, estaría obligado a retribuir.

La mejor salida es no contratar laicos y menos, si tienen mujer e hijos porque cada nuevo empleado está “destinado a gravar sobre el sistema vaticano por un arco de tiempo que, entre la vida laborativa y pensión, puede superar los 60/70 años”.

Las disposiciones de noviembre de 2007, establecidas a instancias de Bertone, según las previsiones tendrán un costo para las arcas vaticanas de nueve millones de euros (14 millones de dólares) en 2008.

Por ello se buscó entonces revisar con lupa los sistemas de contratación y recortar costos, sobre todo donde se acumulan gastos “no previstos” por el Reglamento General de la Curia Romana que data de 1999.

La frase que forma parte del decálogo; “la familia es un pilar de la Iglesia” sólo aplica fuera del perímetro del Vaticano.

NOTIMEX

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