Iglesia Católica de Estados Unidos con problemas financieros

Por Francisco Trujillo.

Dallas.- Justo cuando la Iglesia Católica de Estados Unidos comienza a dar por superada la crisis por abusos sexuales que la sacudió en los últimos años, una nueva catástrofe se cierne sobre la institución.

El nuevo problema no tiene que ver con sacerdotes pederastas, sino con dinero y administración. El escándalo de abuso sexual vino a agrietar no sólo los cimientos morales de la institución, sino también los económicos.

La Iglesia Católica se ha visto obligada a pagar, desde 2002, unos mil 500 millones de dólares en multas e indemnizaciones derivadas de los abusos sexuales a menores de edad cometidos por cientos de sus sacerdotes, de acuerdo con estudios sobre el sector de la iglesia.

En 2007, la Iglesia se vio forzada a desembolsar 615 millones de dólares por este concepto. Otras indemnizaciones multimillonarias están ya programadas o contempladas para los próximos años.

La Arquidiócesis de Los Angeles, por ejemplo, se ha comprometido a indemnizar con 660 millones de dólares a 508 víctimas de diáconos y sacerdotes.

Los problemas morales y legales de la Iglesia han acarreado una crisis de confiabilidad entre sus feligreses. Como consecuencia, las donaciones en diezmos y limosnas se han visto drásticamente reducidas.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Personal Administrativo de la Iglesia (NACPA), los católicos estadounidenses son en la actualidad los que menos contribuyen con su iglesia, en comparación con mormones y protestantes.

Los católicos depositan, en la limosna dominical, la mitad de las sumas que proporcionan los protestantes y la sexta parte de los mormones.

La situación es grave porque la Iglesia depende casi totalmente de las contribuciones de sus feligreses, que han comenzado a exigir ahora una mayor apertura y conocimiento de las finanzas de sus parroquias.

Estudiosos de las finanzas de la Iglesia estimaron en 2000 que las 20 mil parroquias que había en el país obtuvieron ese año ingresos por unos siete mil 500 millones de dólares, de los cuales unos seis mil 500 millones fueron directamente para cubrir sus gastos.

Una buena parte de los mil millones de dólares restantes, fueron utilizados para subsidiar sus extensas redes de escuelas y caridad.

Las estimaciones, realizadas hace ocho años por economistas de la Sociedad de San Vicente de Paul, fueron antes de que los escándalos de abuso sexual repercutieran en las finanzas de la institución.

La situación actual es diferente. La disminución en las donaciones y los pagos multimillonarios por pederastia han colocado a decenas de diócesis en déficit financiero. Para otras la situación ha sido insostenible.

El 6 de julio de 2004, la arquidiócesis de Portland, Oregon, se convirtió en la primera diócesis católica en la historia de Estados Unidos en declararse en bancarrota. Meses después en septiembre, le siguió la diócesis de Tucson, Arizona.

Desde entonces, se han declarado también en bancarrota las diócesis de Spokane, Washington; de San Diego, California; de Boston, Massachusetts; de Davenport, Iowa; y de Washington, D.C.

Los problemas económicos de las diócesis han puesto en peligro los diversos bienes que poseen, en sus redes de escuelas, colegios, hospitales e instituciones de caridad.

En múltiples partes del país están en venta edificios, que por décadas albergaron planteles educativos católicos.

La Arquidiócesis de Los Angeles, por ejemplo, se ha visto forzada a ofrecer en venta sus propias oficinas administrativas, como parte de otras decenas de propiedades, para tratar de subsanar sus compromisos económicos.

Las diócesis han recurrido también a préstamos bancarios, retiro de inversiones, bonos y venta de acciones.

La situación de crisis financiera ha obligado a diócesis y parroquias a llevar a cabo a una estricta fiscalización de los recursos para corregir errores y fugas que pudieran estar costando dinero.

Al hacerlo, múltiples congregaciones se han topado con otro oscuro secreto: l

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