Resurge polémica Cuba-EU sobre turismo sexual y derechos humanos

La Habana.- Pese a que la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Organización de Naciones Unidas “pasó a mejor vida”, Cuba y Estados Unidos iniciaron una nueva controversia con ásperas acusaciones sobre turismo sexual y derechos fundamentales.

La Habana volvió a salirle al paso a acusaciones de Washington en el sentido de que la isla omite hacer esfuerzos significativos para enfrentar el tráfico de mujeres y niños, además de calificar a este país caribeño como destino de turismo sexual.

Sin ser novedad, el tema resurgió en vísperas de que la Unión Europea (UE) reconsidere a mediados de este mes si mantiene o levanta las sanciones diplomáticas aplicadas a la isla en 2003 tras imputar a Cuba la violación de los derechos humanos.

Una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó los cargos formulados por la Casa Blanca y aseguró que el gobierno del presidente George W. Bush pretende “denigrar la obra social y moral de la revolución y desacreditar el sano y creciente desarrollo” del turismo.

En forma simultánea, la Misión Permanente de Cuba en Ginebra calificó a Estados Unidos como “el más grave y perverso transgresor del derecho internacional y el más connotado violador de los derechos humanos en todo el mundo”.

“Estados Unidos no es miembro del Consejo (de Derechos Humanos que reemplazó a la CDH). Su pésimo historial en materia de derechos humanos frustraría cualquier aspiración de ese país a integrar el órgano”, consideró la representación cubana ante organismos internacionales.

Las acusaciones sobre el tráfico de personas y la atribución a la isla de ser un “paraíso sexual” y enclave de prostitución infantil están contenidas en un informe que presentó el pasado miércoles la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice.

Las autoridades locales contratacaron al señalar que Washington “atenta de manera permanente contra los derechos humanos del pueblo cubano” y carece de “moral y credibilidad para acusar a Cuba y mucho menos para emitir cínicas recomendaciones de lo que nuestro país debe hacer”.

Este fue el sexto año consecutivo en que el gobierno estadounidense incluyó a Cuba en la lista de naciones que, desde su punto de vista, no realizan esfuerzos para enfrentar el supuesto tráfico interno de niños y mujeres con fines de explotación sexual.

En 2004, el entonces presidente Fidel Castro consagró su discurso en una de las principales efemérides de su gobierno (el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio) a refutar lo que llamó un “infame informe” del Departamento de Estado.

Castro calificó entonces a su eterno rival ideológico de “ultrajar” la obra de la Revolución en la atención de los niños y de olvidar que su gobierno prohibió la prostitución y “educó” a unas 100 mil mujeres que ejercían ese oficio debido a la pobreza y discriminación.

El gobernante se quejó de que el gobierno estadounidense “cual supuesto juez supremo moral del mundo” acusó a su régimen de haber convertido a Cuba en el principal destino del turismo sexual, remplazando al sudeste de Asia en la preferencia de pedófilos de Estados Unidos y Canadá.

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