Actriz francesa Sylvie Testud hace revivir en la pantalla a Françoise Sagan

PARIS (AFP) – Mimada por la gloria literaria a los 18 años, consumida por el gusto inmoderado del juego, el alcohol y la droga, Françoise Sagan revive en la pantalla grande, cuatro años después de su muerte, gracias a la interpretación de Sylvie Testud en “Sagan” de Diane Kurys.

Epígono de Oscar Wilde, Sagan puso “su genio en la vida y su talento en sus obras”. La directora Diane Kurys, cuenta en su película, estrenada esta semana en Francia, la ajetreada vida de la escritora, cuya primera novela “Bonjour tristesse” (“Buenos días tristeza”) le aportó un éxito fulgurante.

Relato de los amores de un jovencita osada, la novela causó el efecto de una bomba en 1954, escandalizó a la “buena sociedad”, obtuvo el Premio de la Crítica francesa y se convirtió en un éxito de ventas en todo el mundo (4,5 millones de ejemplares en cinco años).

“Sagan” se inicia con ese torbellino en el que queda atrapada la existencia de una chica de buena familia católica, tímida y un poco desgarbada, llamada Françoise Quoirez (su seudónimo lo sacó de Proust), a raíz del éxito extraordinario del libro, escrito en siete semanas en las terrazas de los cafés parisinos.

El dinero fácil que quema las manos, la gloria inmediata que muchos consideran inmerecida, una corte de fervientes admiradores, pero una gran soledad interior: los ingredientes de una vida hecha de paradojas estaban reunidos desde el principio.

Diane Kurys narra uno tras otro los episodios trágicos de esa vida: grave accidente de automóvil en 1957, dependencia de las drogas, curas de desintoxicación, fortuna perdida en los casinos, pleura desgarrada durante un viaje a Colombia en 1985, acompañando al presidente François Mitterrand.

La película evoca también las dos breves relaciones amorosas de Sagan, con el editor Guy Schoeller (interpretado por Denis Podalydès) y con el “cover-boy” Robert Westhoff (William Miller), bisexual declarado, con el que tuvo un hijo del que se desinteresó rápidamente.

Sagan terminó su vida enferma y arruinada.

“Su desaparición, después de una vida y una obra igualmente traqueteadas, sólo fue un escándalo para ella misma”, según el epitafio que la propia Sagan escribio para ella con un humor tintado de amargura.

Pero la película muestra también la libertad de espíritu de una mujer anticonformista.

El principal interés de la película, que a menudo adolece de falta de imaginación, es el de ofrecer una bella galería de retratos, el de Sagan y los de los amigos que la rodeaba, fieles o a veces aprovechadores.

Pierre Palmade, conocido en Francia por sus espectáculos de humor, encarna a Jacques Chazot, gran amigo de Sagan, en tanto la actriz Jeanne Balibar interpreta magistralmente a Peggy, alma gemela, amante y compañera de todos los vicios de la escritora.

En el rol de Sagan, Sylvie Testud da al personaje una veracidad increíble, adopta la voz aguda y la manera de hablar entrecortada de la escritora, su mezcla de timidez y de provocación.

Después de Edith Piaf en “La vie en rose” de Olivier Dahan, que valió a su intérprete Marion Cotillard el Oscar a Mejor Actriz en febrero pasado, el cine francés hace revivir en la pantalla otra figura legendaria, apostando también por el mimetismo de la interpretación que tanto éxito tuvo en el primer caso.

Y la racha no ha terminado, puesto que ya está en proyecto una película sobre la vida de Yves Montand, icono de la canción francesa y actor inolvidable de obras como “El salario del miedo” de Henry Georges, “La confesión” y “Estado de sitio” de Costa Gavras, entre muchas otras.

Antes de “Sagan”, Diane Kurys, de 60 años de edad, dirigió una decena de películas, entre ellas comedias familiares como “Diabolo menthe” (“Colegialas adolescentes”, 1977) o “La Baule-Les Pins” (“Es la vida”, 1990), y ficciones más ambiciosas pero menos logradas, como “Les enfants du siècle” (“Los amantes del siglo”, 1999) con Juliette Binoche y Benoît Magimel, sobre los amores de George San

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