Argentina, Brasil y Colombia lamentan falta de diálogo en crisis boliviana

LA PAZ (AFP) – Los gobiernos de Argentina, Brasil y Colombia, mediadores de un diálogo interpartidario en Bolivia, lamentaron este sábado que hasta ahora no se hayan dado las condiciones para concertar una solución a la crisis política en este país, según un comunicado conjunto difundido en La Paz.

“El Grupo de Países Amigos lamenta que las condiciones no se hayan dado hasta el momento para que se concretara el proceso (…) de diálogo y concertación nacional”, señala el manifiesto difundido por las legaciones diplomáticas de los tres países.

Los cancilleres de las tres naciones, en una primera fase, y sus embajadores en La Paz, en una segunda, oficiaron de mediadores para intentar conciliar las posiciones divergentes entre el gobierno socialista de Evo Morales, los partidos de la oposición de derecha y cuatro regiones que impulsan sin tregua la formación de gobiernos autónomos.

El comunicado sale después de que el vicepresidente boliviano Alvaro García postergara esta semana un diálogo con partidos de la oposición, orientado a descomprimir la crisis política, hasta después del referendo revocatorio de mandatos de autoridades del próximo 10 de agosto.

La imposibilidad de ensamblar en las mesas concertadoras la nueva Constitución de corte estatista del oficialismo y los estatutos de gobiernos autónomos de tinte liberal de la oposición hicieron naufragar la fase de concertación.

El grupo de países amigos, tras el desalentador panorama político boliviano, hizo un “enfático llamamiento a todos los sectores políticos de Bolivia a que contribuyan para que se generen las condiciones que permitan llevar adelante un diálogo amplio y consistente, volcado a la solución sostenible de las dificultades que afectan al país”.

Los gobiernos de Argentina, Brasil y Colombia reiteraron “su confianza en que los bolivianos sabrán encontrar los caminos necesarios de concertación y concordia, y mantienen su determinación de seguir haciendo todo lo posible para ayudar en ese proceso”.

La Iglesia Católica, la otra parte mediadora entre el oficialismo y la oposición, manifestó su temor de que la ausencia de encuentros favorezcan el clima de tensión.

“La polarización y la tensión política han desplazado temporalmente el camino de un diálogo responsable”, afirmó el jueves la Conferencia Episcopal de Bolivia.

A pesar del pesimismo, el gobierno de Morales, atosigado por las presiones regionales, ha expresado su optimismo en que el diálogo se encienda nuevamente, luego del referendo.

La oposición política y cuatro regiones rebeldes buscan que sus estatutos autonómicos aprobados en referendos populares obliguen al oficialismo a introducir reformas a la nueva Carta Magna, para eliminar -según los opositores- el excesivo condimento estatista e indigenista.

Las regiones de Santa Cruz, Beni y Pando ya aprobaron en consultas populares desde mayo sus estatutos, una suerte de constituciones locales. Tarija someterá los suyos al voto popular el 22 de junio, aunque el presidente Morales no las reconoce e incluso las sindica de buscar la división de Bolivia.

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