Dólar débil atrae a extranjeros a mercado inmobiliario neoyorquino

Por Oscar Santamaría.

Nueva York.- La debilidad del dólar ha impulsado la llegada de inversionistas extranjeros ansiosos de obtener bienes inmuebles en la Gran Manzana, algunos de ellos, indiscutibles íconos neoyorquinos como el Flatiron o el Chrysler Building.

Ambos edificios, entre los más famosos y visitados, podrían pronto compartir destino con otro conocido rascacielos, el de la General Motors, que acaba de ser comprado por Boston Properties, una firma inmobiliaria formada por inversores de Dubai, Kuwait y Qatar.

El precio pagado por el inmueble de 50 pisos, construido en 1968 y situado en la Quinta Avenida, estableció el pasado martes un nuevo récord inmobiliario: dos mil 800 millones de dólares.

El próximo edificio en cambiar de manos podría ser el Chrysler, cuyos dueños estadunidenses están en negociaciones con un fondo soberano del emirato árabe de Abu Dhabi, que ofrece 800 millones de dólares por el 75 por ciento del rascacielos de estilo Art Decó.

El Chrysler, que se ubica en pleno Midtown y es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, fue levantado en 1930, rivalizando con el mismo Empire State Building.

Por su parte, el Flatiron –en la intersección de la Quinta, Broadway y la calle 23, popular por su planta triangular- está en la mira del grupo italiano Sorgente, dispuesto a pagar 95 millones de dólares por ampliar hasta 53 por ciento su control accionario de este edificio de 1902.

La razón principal de la llegada masiva de inversores extranjeros interesados en el mercado inmobiliario estadunidense, sobre todo en Manhattan, es la debilidad del dólar frente a divisas como el euro, además de la crisis que afecta al sector desde el verano pasado.

“El Flatiron es caro, pero con el dólar (barato), tiene sentido incrementar nuestra posición accionaria”, reconoció días atrás Valter Mainetti -al frente del grupo Sorgente- a la revista Time. En la actualidad, el euro ronda los 1.5 dólares, todo un récord.

Mainetti da otras claves para no desaprovechar esta coyuntura y hacer una buena compra, un buen negocio a mediano y largo plazo. “La estabilidad del mercado inmobiliario neoyorquino es única. La actual crisis pasará y el dólar volverá a subir”, afirma.

Compañías extranjeras –sobre todo europeas y asiáticas- concretaron cuatro de las 13 mayores compras de bienes raíces comerciales en 2007, de acuerdo con cifras oficiales.

Otra fórmula que han encontrado para hacer negocio es comprar edificios residenciales enteros para alojar, sobre todo en el caso de firmas multinacionales, a los empleados que envían a trabajar a Nueva York desde otras partes del mundo.

De esta forma, se ahorran los más de cuatro mil dólares que desembolsan por cada uno de ellos cada mes en concepto de alojamiento. Además de que siempre pueden alquilar en el mercado las unidades que no utilicen.

A largo plazo, el negocio sigue siendo redondo, conscientes de que el mercado neoyorquino es estable y que, a pesar de algunos baches periódicos, el precio de la vivienda siempre está al alza.

Pero no sólo las grandes compañías se han dado cuenta de esta oportunidad.

Desde la compañía Corcoran, líder en el sector inmobiliario, señalan que este renovado interés por comprar bienes raíces por parte de extranjeros se ha dejado notar también en el mercado de residencias particulares.

En ese sentido, los datos reflejan que la venta de apartamentos a extranjeros se ha duplicado en los últimos 15 meses.

Esto ha provocado de paso que, a pesar de la crisis, el precio de la vivienda en Manhattan haya subido. En 2007, el precio promedio de un departamento aquí era de 1.26 millones de dólares, según el Real Estate Board of New York.

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