La Europa de los inmigrantes

Por Márcia Bizzotto.

Bruselas.- La inmigración en Europa no es un fenómeno reciente, se ha intensificado cada vez más hasta triplicarse en menos de 15 años, motivada sobre todo por las oportunidades de trabajo que se abrieron en el Viejo Continente.

La Eurostat, oficina estadística de la Unión Europea (UE), reveló que los inmigrantes legales en el bloque pasaron de 590 mil en 1994 para 1.8 millones en 2007, aunque la cifra se dispara si se suma a los que se encuentran en situación ilegal.

Esta comunidad es responsable de entre 7.0 y 16 por ciento del Producto Interno Bruto (PBI) de la UE, la mayoría en empleos de los sectores construcción, agricultura, hostelería y limpieza, según el Instituto para Investigación de Política Pública (IPPR, en inglés).

A pesar de ello, los inmigrantes forman un grupo desconocido sobre el cual las autoridades europeas no disponen de datos oficiales, apenas una estimación de que en la actualidad suman unos ocho millones, a los que se suman cada año otras 500 mil personas.

Esta población clandestina, casi igual en número al total de habitantes de Bélgica, será la que resulte afectada por la llamada Directiva Retorno, un conjunto de reglas comunes para la detención y expulsión de inmigrantes que residen ilegalmente en la UE.

La directiva ya fue aprobada por los ministros europeos responsables de Justicia e Interior y cuenta con el apoyo del Partido Popular (PP), con mayor representación en la Eurocámara (288 escaños).

Sin embargo, los partidos minoritarios prometen dificultar su aprobación en caso de no llegar a un acuerdo sobre una serie de enmiendas que suavizarían algunos de los puntos de la actual propuesta, muy criticada por Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Un alto funcionario del gabinete de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea (CE) admite que las medidas para el control de la inmigración en el bloque visan a los ciudadanos de países árabes y africanos, la gran mayoría de los extranjeros en Europa.

“Por la proximidad geográfica y por nuestra historia, cuando Europa piensa en inmigración, piensa en Africa y en Oriente Próximo”, afirmó.

Las dos mayores comunidades de extranjeros en la UE proceden de Turquía, dos millones 300 mil personas, y Marruecos, un millón 700 mil personas, una cifra muy por arriba de los inmigrantes legales latinoamericanos, que suman cerca de tres millones 305 mil.

España, como destino favorito de los inmigrantes latinoamericanos, concentra más de un millón 65 mil, el equivalente a 35.2 por ciento de toda su población extranjera y entre el que los mexicanos no suman más que 1.0 por ciento.

Italia y Portugal son los otros países con mayor comunidad latinoamericana legalmente registrada, 204 mil 826 personas y 56 mil 442, respectivamente, 15.3 por ciento y 9.2 por ciento del total de sus inmigrantes. Mexicanos sólo 2.4 y 0.5 por ciento, respectivamente.

Con la reciente desaceleración económica, esos ciudadanos que llegaron a Europa en busca de trabajo y un futuro mejor, están ayudando a incrementar la masa de desempleados.

En España, el ministerio del Trabajo registró un aumento de 92.1 por ciento del número de desempleados en el sector de la construcción, el que más absorbe la mano de obra latinoamericana, en el primer trimestre de este año frente al mismo periodo de 2007.

En el sector de la agricultura, dominado por los inmigrantes africanos, esa tasa fue de 139.5 por ciento.

Aún así, especialistas de la CE estimaron con base en recientes estudios demográficos que la mano de obra inmigrante volverá a ser fundamental a la economía de la UE.

De aquí a 2050, una tercera parte de los europeos tendrá más de 65 años de edad, el equivalente a 135 millones de personas y casi dos veces más que en la actualidad.

Por eso, Bruselas estima que el mercado laboral de la UE necesitará, entre 2010 y 2030, unos 20 millones de inmigrantes para hacer funcionar su economía.

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