Como el Ave Fénix, el auto eléctrico renace en Québec

Alberto Rabilotta.

Montreal.- Ante los altos precios de la gasolina el gobierno de Québec propició el resurgimiento de la iniciativa quebequense de crear un auto eléctrico y autorizó la circulación de ese tipo de vehículos fabricados por Zenn en esa provincia.

Desde los años 60 algunos quebequenses, entre ellos Joseph-Armand Bombardier, creador de la motonieve y otros medios de transporte, y fundador de la empresa Bombardier Inc., soñaron con el auto eléctrico.

El auto eléctrico iba a la medida con los enormes recursos hidroeléctricos de la provincia canadiense de Québec, y en 1994 el entonces primer ministro Daniel Johnson lanzó la iniciativa de “un auto eléctrico quebequense” que debía estar en la ruta en el año 2000.

De esa iniciativa nació la división TM4 de la empresa estatal de electricidad Hydro-Québec, que por diversas razones no alcanzó a crear un vehículo eléctrico, pero sí el motor-rueda eléctrico que figura en el hibrido Cleanova II que fabricará el grupo francés Dassault.

A unos 50 kilómetros al norte de la ciudad de Montreal la empresa Zenn (Zero Emission No Noise, en inglés) fabrica un pequeño automóvil que funciona con un motor eléctrico y baterías, pero cuya circulación no estaba autorizada en las rutas secundarias.

En esa región se encuentra el Centro de experimentación de vehículos eléctricos de Québec (CEVEQ), una reliquia de la iniciativa de 1994 que recupera ahora su importancia.

La semana pasada Québec autorizó que los Zenn -que no superan los 60 kilómetros por hora y tienen una autonomía inferior a los 100 kilómetros- circulen en las municipalidades del Norte de Montreal.

La autorización alcanza al “camión pequeño” Nemo, que funciona con electricidad y es fabricado en Sainte-Thérese, la ciudad al norte de Montreal donde hace más de una década GM cerró la única armadora de automóviles –que producía el modelo Camaro- que existía en Québec.

El Zenn y el Nemo no son la alternativa a los automóviles de combustión, pero su existencia en momentos en que la gasolina subió a 1.50 dólares el litro ha servido para revivir el sueño de crear un auto eléctrico.

Aparte de esa medida, el gobierno de Québec pidió a Hydro-Québec “que acelere sus trabajos para el desarrollo del motor eléctrico por la empresa de la división TM4”, el mismo que usará Dassault en Francia.

Pero los partidos de oposición en el Parlamento de Québec reclaman que en lugar de un proyecto piloto se vaya a la producción de autos eléctricos que tengan una velocidad (100 kilómetros por hora) y autonomía que les permita transitar en todas las rutas.

En la ciudad de Québec ya se autorizó un “ecolobus” eléctrico y que la policía utilice el auto eléctrico Segway.

Con electricidad producida con la fuerza hídrica, en cantidades suficientes y a un precio bajo -para los estándares norteamericanos-, Québec es el lugar ideal para experimentar con el automóvil eléctrico y la clase política parece adherirse a este objetivo.

Además, esta provincia posee las industrias, algunos fabricantes establecidos y los recursos humanos -por los proyectos de Hydro-Québec desde 1994- para innovar en este campo, en el cual ya entraron los grandes fabricantes de automóviles.

GM promete ahora un auto eléctrico, el Volt, para el 2010. En Europa hay varios proyectos que se apoyan en experiencias de los 90, como el auto eléctrico de Citroën.

El la lista de automóviles eléctricos o híbridos figuran el Cleanova II de Dassault y los programados por Nissan, Volkswagen y otros más.

GM se “cambió de camiseta” y al tiempo que cierra en Estados Unidos y Canadá sus plantas que producen las voraces camionetas anuncia el objetivo de ofrecer el VE1 en 2010, y eso se debe a la percepción entre los consumidores de que “nunca más” bajarán los precios de la gasolina.

En un mundo con los carburantes alrededor o por encima de los precios actuales el auto eléctrico -y otras alternativas- es una opción inevitable, aunque en muchos países probablemente no hay suficiente energía

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