Puja agraria en Argentina se agrava con otra huelga y mano dura del Gobierno

BUENOS AIRES (AFP) – El conflicto agrario de casi 100 días que conmueve a Argentina se agudizó este sábado, al convocar los agricultores en rebeldía fiscal a una nueva huelga de cuatro días y endurecer el Gobierno su postura para impedir los cortes de ruta que dañaron el abasto de alimentos.

La confrontación entre el Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner y productores de clase media de la rica Pampa Húmeda por la distribución de la multimillonaria renta que produce la soja se agravó tras la detención temporal este sábado de 19 manifestantes, entre ellos uno de sus líderes más populares.

“No llamamos al corte de rutas, sólo controlar cargas en los camiones. Repudiamos la detención de productores ordenada por el Gobierno. Y el miércoles convocamos a una jornada de protesta del campo, la industria, el comercio y los sectores del trabajo”, dijo Eduardo Buzzi, uno de los dirigentes agrarios.

Las organizaciones precisaron que se interrumpirá la comercialización agrícola, salvo en lácteos y verduras, luego de haberse registrado cuantiosas pérdidas de productos perecederos en las últimas semanas.

El Gobierno abandonó el sábado la tolerancia que aplicaba en el conflicto al considerar fuera de la ley los piquetes y cortes de ruta que pusieron en peligro el abasto de alimentos, combustibles e insumos industriales.

Sin embargo, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, advirtió en rueda de prensa que “ni por ventura será declarado el estado de sitio”, frente al recrudecimiento del conflicto, con incidentes en las carreteras y un mitin en la histórica Plaza de Mayo, en apoyo de la presidenta Kirchner.

“Violan la Constitución quienes cortan rutas e impiden que llegue la comida a la mesa de los argentinos, las naftas a los vehículos y los insumos a las industrias”, dijo Fernández, en la Casa Rosada (de gobierno), al concluir una jornada de tensión y disturbios aislados.

Fernández rechazó también que el Gobierno haya violado la ley al imponer impuestos móviles a las multimillonarias exportaciones de granos y otras materias primas agrícolas, al señalar que “estamos amparados en la Constitución que fija derechos de exportación”.

Alfredo De Angeli, carismático líder de la rebelión desatada hace más de tres meses contra el alza de impuestos a las exportaciones de soja, estuvo detenido unas horas junto con otros 18 ruralistas, en un ambiente político caldeado y con una creciente irritación social.

Millares de productores se manifestaron contra el arresto del dirigente al cortar decenas de rutas en la rica región central del país, en una nación que exporta anualmente unos 35.000 millones de dólares en productos alimentarios, más del 50% de las ventas externas.

“Vamos a mantener la protesta. No queremos voltear al Gobierno. Queremos un país democrático, federal y republicano”, dijo De Angeli en un acto la noche del sábado ante sus partidarios.

En cambio, el diputado peronista socialdemócrata Carlos Kunkel (oficialismo) salió en defensa del gobierno al afirmar que “hay claros intentos desestabilizadores del gobierno”.

Grupos opositores organizaron aislados cacerolazos en Buenos Aires y un centenar de personas intentó concentrarse en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, pero se dispersaron en orden al llegar activistas y funcionarios progubernamentales.

En el acto de respaldo al Gobierno, en jaque por las protestas, estuvo la noche del sábado su marido, el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), a quien se considera como el segundo hombre con más poder en el país, como jefe del oficialista peronismo.

Los impuestos flotantes a la soja y otros granos consisten en establecer un porcentaje creciente a medida que aumentan los precios internacionales.

Hasta el momento, el Gobierno había permitido que los agricultores cortaran las rutas a modo de protesta contra los tributos a la soja, cuya cosecha fue calculada este año en unos 24.000 millones de dólares.

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