Frente de guerra.El poder civil: la nueva democracia.

Por Ignacio Reyes Estrello / Notimex
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George Orwell, en su libro “1984”, escrito 35 años antes,
preveía la llegada de un control totalitario de los gobiernos sobre
los ciudadanos, que novelescamente personificó en un “Hermano Mayor”,
con capacidad de control total de sus vidas.

El lema de advertencia para el ciudadano era “Big Brother is
watching you” (el Hermano Mayor te vigila). Sin embargo, y para
nuestra fortuna, la nueva democracia que empieza a regir al mundo es
también la inversa, y el ciudadano puede advertir al funcionario
público: cuidado, “la sociedad civil te vigila”.

Esta nueva democracia, es un avance sobre el concepto
democrático de la división de poderes, en el cual el ejecutivo, el
legislativo y el judicial, tienen (o deben tener) suficiente fuerza
legal para mantener un equilibrio, para beneficio del ciudadano
común.

Pero la sociedad ha ido exigiendo más a sus gobiernos,
promoviendo y obteniendo nuevos medios de control del Estado
“ciudadanizados”, sobre el que los tres poderes puedan ejercer entre
sí.

La frase definitoria de la democracia de Lincoln, de un
“gobierno del Pueblo, para el Pueblo y por el Pueblo” (Government of
the People, for the People and by the People”) se ha ido reforzando
en la práctica en su última frase: Por el pueblo (la gente). El
Pueblo (the People), quiere ahora decir la ciudadanía, o más
elegantemente “la sociedad civil”.

En varios países esta nueva democracia se hace presente en las
comisiones de derechos humanos. Son éstas son órganos del Estado, con
ejecutivos principales nombrados quizá por el mismo Estado, pero que
pueden actuar autónomamente para vigilar que los funcionarios
públicos o los órganos gubernamentales, no violenten los derechos del
ciudadano.

Pueden ejercer una presión moral, aunque sin autoridad
ejecutiva, para “recomendar” que los casos en que se aprecia que los
derechos del ciudadano son violados, sean revertidos, para que se
aplique la acción oficial conforme a derecho.

“Vigilan” al Ejecutivo. Su única fuerza real, es la voz pública
de denuncia y seguimiento de la misma, ante los medios de
comunicación.

Mientras que las comisiones de derechos humanos son
instituciones oficiales, creadas conforme a una ley, con funciones de
“conciencia” del poder público, los ciudadanos han creado diversas
organizaciones totalmente independientes del Estado, que como término
genérico han sido llamadas “ONGs”: organizaciones no gubernamentales,
o bien “de la sociedad civil”, que han proliferado tanto a niveles
nacionales como internacionales.

Entre estos organismos, existen muchos cuyo objeto es servir
también de “conciencia” tanto para el Estado o las organizaciones
internacionales públicas, como para los mismos particulares, sus
empresas y otras organizaciones.

Las ONGs, como grupos de presión que defienden al ciudadano y
sus bienes ante el Estado u otros particulares, son un elemento nuevo
de la democracia.

No tienen mayor fuerza que su autoridad moral, su capacidad de
exponer ante la sociedad, en los medios de comunicación, los casos en
que los derechos de ciudadanos o comunidades son violentados, en su
libertad, su bienestar o sus propiedades.

Su origen fue a veces una acción individual, a la que se sumaron
otros individuos, como es el del mítico Ralph Nader y sus “raiders”
en Estados Unidos.

Estas son básicamente las instituciones de la nueva democracia,
para la cual el equilibrio de poderes dentro del Estado es
insuficiente, y que permiten nuevas formas de control de la sociedad
civil sobre sus gobernantes.

Es la forma en que “el Pueblo (the People)” participa del
gobierno, junto con los partidos políticos y otras organizaciones de
acción o consulta política y ciudadana.

Han adquirido voz cada vez más fuerte, y son crecientemente
escuchadas en su defensa del ciudadano o de su hábitat, o en su
capacidad de conducir propuestas ciudadanas tanto para orientar el
ejercicio del poder público, como para la creación o modificación de
la legislación.

Ante la denuncia pública, gobiernos y dictadores han llegado a
dar marcha atrás en algunas políticas inhumanas.

A las voces organizacionales de las ONGs, se suma la
formalización legal de las figuras del plebiscito, el referendum y la
consulta popular. Estas tres figuras de participación ciudadana,
junto con el derecho al voto, son tan antiguas como la organización
política de pueblos como el judío, el griego y el romano, pero ahora
han ido haciendo patente su valor como forma complementaria de
gobierno desde la ciudadanía.

Son además voces de “conciencia” ante el actuar del poder
público, fuente de riqueza para fomentar el bienestar de la
población.

La nueva democracia llegó para quedarse, y seguir enriqueciendo
la vida política de las naciones y del mundo internacional. El poder
público sabe que el Hermano Mayor orwelliano nunca llegó al nivel
novelesco de controlar la vida individual y ahora la sociedad civil
lo vigila, pudiendo denunciarlo hasta el último rincón del mundo, si
es necesario. (Notimex)
(El autor es analista político)
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