Mafia, amor y decepción: suculento negocio.

Por Diana Domínguez Galván

México.- Entre mafia, amor, decepción, sal y pimienta, Felipe Catalano revivió en el México del siglo XXI las recetas y antojos más exigentes que degustaban los gangsters que hicieron leyenda en los años 20.

Historias y emociones que se cristalizan en una pequeña empresa del exclusivo mercado gourmet mexicano, con 400 recetas de la vieja mafia italiana instalada en Estados Unidos dieron origen a el Controne.

Grandes y temidos líderes como Al Capone, Salvatore Maranzano, John Torrio, la misma Cosa Nostra y el amor aún inconcluso por una mujer, inspiraron a Felipe a rescatar el negocio de su bisabuelo Filippo Controne.

Después de recibir como herencia el viejo recetario familiar, a finales de los años 90, cuando Felipe Catalano estudiaba Administración de Empresas en México, pensó primero en transformarlo en un libro de cocina, aprovechando que su padre era dueño de una casa editorial.

Pero reflexionó sobre su pasión por el arte culinario que aprendió al lado de su abuelo desde los cinco años de edad, cuando juntos amasaban las pastas y preparaban deliciosos platillos familiares.

Decidió entonces invertir 700 mil dólares y tradujo su empolvada herencia en un exclusivo local del corazón de la tradicional colonia Condesa de la Ciudad de México, negocio que hoy le genera ingresos por casi 800 mil pesos mensuales.

La exclusividad de Controne, uno de los pocos restaurantes temáticos en México, obligó a Felipe a rechazar la idea de franquiciar su negocio, intención que tuvo y abortó en 2007.

El riesgo de extenderse como franquicia era convertirse en “uno más” del mercado, pese a que el modelo de franquicias prometía ingresos de por lo menos 300 millones de pesos en el mediano plazo y la expansión de su marca por todo México.

Las ganancias prometían un millonario negocio; sin embargo Felipe advirtió que su restaurante perdería su esencia y pasión, por lo que decidió avanzar sólo con unidades propias donde perdure la historia que lo originó y el amor por Gabriela, una reportera de quien se enamoró y hoy es su principal fuente de inspiración empresarial.

“A mi negocio siempre lo estoy remodelando y mantengo constantes inversiones para hacerlo cada vez más atractivo y con mayor calidad.

“Tan sólo la pimienta ahora es tricolor italiana y la sal de mis platillos es francesa”. Cambiar la calidad de los productos, el mobiliario y hasta los platos y cubiertos a capricho de Felipe, son pasiones que no funcionan en un modelo de franquicia. Además, la obsesión por buscar abrir un restaurante en los lugares por donde pasa Gabriela para evitar que se olvide de él, dejaría de tener sentido, pues el apasionado restaurantero hoy piensa en perseguir a su reportera hasta el otro lado del mundo.

Su amor lo motivó a abrir su restaurante en la colonia Condesa, “para que ella viera mi evolución” e incluso a buscar un local en Polanco, justo por donde ella pasaba todos los días para irse a trabajar.

Felipe continúa en la búsqueda de un lugar en la colonia Polanco, en donde pretende invertir alrededor de 700 mil dólares.

Los gustos de los grandes capos La historia antigua de Controne se remonta a 1920, cuando Filippo Controne huye de la mafia italiana y se embarca para buscar “una vida decente” en América.

Con un viejo reloj de pared, un sacacorchos y un recetario bajo el brazo Filippo atravesó el Atlántico, pero el destino nuevamente lo llevó al centro gangsteril más grande de la época.

En Chicago, el hombre que al salir del viejo mundo prometió a su madre “volverse al buen camino” instaló el primer restaurante al que bautizó con su propio apellido y tres generaciones después su bisnieto, Felipe Catalano, en su incansable persecución a la mujer de su vida, invierte un primer restaurante casi 300 mil dólares y revive Controne en México.

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