El INAH rescató y tradujo un libro de William Henry Holmes.

* Se trata de “El arte de la concha entre los antiguos americanos”.

México, 20 Jun (Notimex).- El arte tuvo su origen cuando el
hombre reunió troncos de los bosques, piedras del lecho del río y
conchas de la playa para usarlos como armas y utensilios.

Lo anterior lo escribió William Henry Holmes, en la introducción
de “El arte de la concha entre los antiguos americanos”, libro
publicado en 1880-1881, en Estados Unidos, recientemente rescatado y
traducido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH).

El INAH dio ese paso en razón de su especificidad e importancia
para el estudio del arte realizado con este material orgánico de
origen marino.

En otra parte de su estudio preliminar, Holmes sugirió la
posible emergencia de la concha como material de uso utilitario del
hombre, cuando en su condición más primitiva éste debió “haber ido a
la orilla del mar, en busca de la comida que éste le proporcionaba”.

“Armas u otras herramientas no fueron necesarias en la captura
de moluscos; una piedra para romper la concha o una de las valvas
macizas de la misma concha eran suficientes para este propósito”.

Holmes propuso la existencia de una edad de la concha como
complementaria de la Edad de Piedra, al ubicar históricamente su
aparición inicial como una expresión artística del hombre en el
amplio horizonte de la evolución humana.

A partir de aquel momento, el arte de la concha habría de
desarrollarse y generar múltiples piezas de uso ornamental,
utilitario y ritual, de las cuales da información puntual del
investigador estadounidense.

“El arte de la concha entre los antiguos americanos”, traducido
al español por la arqueóloga Lourdes Suárez Díez, y la médica Rufina
Bórquez de la Fuente, está integrado por una nota de presentación de
Suárez Díez, una semblanza de Holmes (Ohio 1846, Michigan 1933), una
introducción del autor, los 17 capítulos a describir los orígenes y
procedimientos de elaboración de las piezas arqueológicas y 56
láminas con los dibujos que Holmes hizo para ilustrar su trabajo.

El primer párrafo del capítulo dedicado a los implementos y
utensilios elaborados con conchas, William Henry Holmes arranca con
estas líneas en las que éste anticipa el atractivo y el valor
múltiple que el hombre primitivo dio a estos materiales naturales:

“Algunos investigadores han sugerido que los antiguos pueblos
del interior tuvieron en gran estima las conchas provenientes del
mar, no sólo por su rareza, sino también por las propiedades sagradas
que les atribuían”.

“Unidas al misterio de su origen; sin embargo, parecer ser que
las conchas eran valoradas principalmente por su utilidad y belleza,
y que tanto las de agua dulce como las variedades marinas fueron
constantemente usadas”.

Las piezas analizadas en el apartado Implementos y utensilios
incluyen las conchas sin trabajar, vasijas, cucharas, cuchillos,
hachas, raspadores, implementos agrícolas, instrumentos para la
pesca, armas y pinzas.

Entre los ornamentos figuran los alfileres, las cuentas, los
pendientes, collares, pecheras, pulseras, gargantillas, placas y
pectorales esgrafiados.

Algunos de los pueblos indios de Norteamérica, entre ellos los
narragansetts o algonquinos de Nueva Inglaterra, las cuentas
funcionaron no sólo como adornos personales, sino también como medios
de cambio o monedas, así como instrumentos de mnemotecnia para
registrar hechos a falta de escritura.

Tal es el caso del wampum, un sartal hecho de cuentas de concha,
utilizado por pueblos aborígenes norteamericanos para hacer tratados
de paz o alianzas entre caciques, planear batallas, etcétera.

“Esta costumbre contiene el germen de una gran promesa, que con
el tiempo se convirtió en un agente poderoso en la evolución del arte
y del aprendizaje. Era un núcleo a cuyo alrededor podrían congregarse
todos los elementos de cultura”, escribió Holmes, cuyo libro se
convirtió en un referente histórico indispensable en el estudio
arqueológico de l

You must be logged in to post a comment Login