Testifica ex vocero de Bush contra ex jefes de Casa Blanca

El ex vocero presidencial, Scott McClellan, testificó el viernes ante el Congreso estadounidense contra sus ex jefes de la Casa Blanca, sobre la filtración de la identidad de la agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Valerie Plame.

“Estoy aquí porque, en mi corazón, soy un servidor público que, como muchos estadounidenses, quiere mejorar la manera en que Washington gobierna y no quiere ver que futuras administraciones repitan los errores que cometió esta Casa Blanca”, anotó.

McClellan testificó ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, que preside el demócrata John Conyers, que investiga “intentos de encubrimiento” de la Casa Blanca” en la filtración del nombre de la agente Plame.

En su libro “Lo que pasó: dentro de la Casa Blanca de Bush y la cultura del engaño en Washington”, McClellan sugirió que fue engañado por el vicepresidente, Richard Cheney, sobre el papel de su ex asesor Lewis “Scooter” Libby en la filtración de la identidad de Plame.

Libby fue declarado culpable el año pasado de cargos de obstrucción de la justicia, perjurio y afirmaciones falsas sobre el caso Plame, pero Bush perdonó los 30 meses de prisión a los que fue condenado.

El ex embajador, Joseph Wilson, denunció que el nombre de su esposa Valerie Plame fue filtrado a la prensa en represalia por cuestionar las motivaciones de Bush para invadir Irak en 2003.

McClellan dijo que “no sé si cometió un delito cualquiera de los funcionarios de la administración que revelaron la identidad de Valerie Plame a reporteros ni tampoco sé si hubo intento, por cualquier persona o personas, de involucrarse en un encubrimiento durante la investigación”.

“Sé que fue erróneo revelar su identidad porque comprometió la efectividad de un funcionario encubierto por razones políticas”, señaló.

Agregó que cuando comenzó a trabajar para el presidente George W. Bush lo consideraba como un líder popular con una trayectoria bipartidista, pero que al llegar al poder puso en marcha una “campaña permanente”, que lo llevó exactamente al sentido contrario.

“Los debates sustanciales sobre políticas fueron reemplazados por competencia sobre quién podía manipular más efectivamente la narración de la prensa para su beneficio. Se trató de poder y victoria electoral”, recalcó.

El ex vocero señaló que el presidente Bush desconocía sobre la filtración del nombre de la agente, pero con respecto al vicepresidente Cheney manifestó que “hay mucha sospecha allí”.

El republicano de mayor rango en el comité, Lamar Smith, cuestionó los motivos de McClellan para hacer las acusaciones, luego de ser un miembro leal de la Casa Blanca.

Asimismo, cuestionó el pago que recibió el ex vocero por la publicación del libro y la función de Peter Osnos, editor del libro de McClellan para la editorial Public Affairs.

“Sabemos que Osnos y Public Affairs han publicado seis libros de George Soros”, que fue el más grande donante a grupos demócratas durante la elección presidencial de 2004, al dar 23 millones de dólares, enfatizó.

“Y sabemos que el mismo Osnos ha criticado públicamente a la administración Bush”, dijo Smith.

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