Declaran santuario ballenero las aguas chilenas

QUINTAY, Chile (AFP) – En las instalaciones de la antigua ballenera de Quintay, que en su tiempo fue la mayor factoría para la caza de cetáceos en el país y hoy está convertida en un museo, la presidenta de Chile Michelle Bachelet decretó este lunes las aguas jurisdiccionales chilenas como santuario de ballenas.

Cerca de los antiguos galpones donde antiguamente se faenaban los cetáceos, Bachelet afirmó que la declaratoria es una “clara señal y muy contundente” de la voluntad proteccionista de Chile, el mismo día que en Santiago arrancó la cita anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) que debatirá, entre otros temas, la hasta ahora prohibida caza comercial de las ballenas.

“Así como esta antigua planta es muestra de un mundo del pasado, donde la preocupación por el medio ambiente y el desarrollo sostenible no existía, esta iniciativa es un compromiso con el mundo del futuro, que queremos que sea menos depredador”, afirmó la presidenta.

En una ceremonia donde también estuvieron presentes ministros de Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Costa Rica además de autoridades locales, Bachelet firmó dos decretos y un proyecto de ley que prohibirán la caza de los cetáceos en las aguas chilenas, lo que comprende un área de 5,3 millones de km2.

“Ningún cetáceo podrá ser cazado en nuestras aguas territoriales”, anunció la presidenta.

Uno de los decretos declara a la ballena monumento natural de Chile, mientras que el otro hace indefinida una moratoria de caza de cetáceos que estaba vigente sólo hasta el año 2025.

Sobre el proyecto de ley, “el objetivo es promover la conservación y reproducción de las poblaciones cetáceas y su biodiversidad”, explicó Bachelet.

Ese proyecto también regulará las actividades vinculadas a la observación de los cetáceos, de manera que se transforme en una práctica “responsable y sostenible”.

También se tipifica el delito de la caza de cetáceos y establece pena de presidio. Así, estará prohibido dar muerte, poseer, transportar, desembarcar, elaborar, comercializar, almacenar o “efectuar cualquier proceso de transformación” de una especie viva o muerta de cetáceo.

En las aguas chilenas se encuentran 43 especies distintas de cetáceos.

“Somos un país privilegiado al poseer este recurso natural”, destacó Bachelet.

La declaratoria de santuario ballenero fue iniciativa de organizaciones no gubernamentales como el Centro de Conservación Cetácea (CCC), entre otros. Su directora Elsa Cabrera dijo a la AFP que están “sumamente contentos” por que esta es una “señal potente a la comunidad internacional” sobre el compromiso de Chile con la conservación y el uso no letal de los cetáceos.

La ballenera de Quintay fue en su tiempo la mayor de la costa occidental del Pacífico, según rezan los letreros que ahora se distribuyen en sus antiguas instalaciones. Funcionó desde 1943 hasta 1967, cuando Chile prohibió la caza de los cetáceos.

“En estos galpones prosperó la industria de la caza indiscriminada de uno de los mamíferos más hermosos de nuestro planeta”, reflexionó la presidenta mientras, en la entrada de la ahora deshabitada ballenera, un poema del poeta chileno Pablo Neruda recibe a los visitantes.

“Se fueron las ballenas: ¿a otro mar?, ¿huyeron de la costa encarnizada? ¿o sumergidas en el suave lodo de la profundidad piden castigo para los océanos chilenos?”.

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