Es el IV Distrito de Tamaulipas rico en manifestaciones culturales.

México, 23 Jun (Notimex).- El antropólogo Baldomero González
Sotelo, a lo largo de un año se dedicó a “peinar” palmo a palmo el IV
Distrito del estado de Tamaulipas, su región más pobre, pero la más
rica en manifestaciones culturales, para dar a conocer sus más
arraigadas tradiciones, costumbres, actividades y fiestas.

En lo que es un auténtico mosaico pluricultural, la obra recoge
las festividades religiosas, mayordomía, danzas tradicionales de a
pie y de caballito, pastorelas y cantos de alabanza, señaló en su
libro “Diagnóstico sociocultural del suroeste (IV Distrito) de
Tamaulipas”.

Por si esas manifestaciones culturales no bastaran, también
incluye el trabajo artístico de manos hábiles y curtidas que dan vida
a las artesanías, alfarería, barricas y carretas de madera.

También figura la cestería de caña de otate, sillas de madera y
de montar; talabartería, trabajos en piel, tejidos en ixtle,
lechugilla, maguey, sotol y soyate, tejidos de rosita y tule.

El antropólogo tenía muy claro el objetivo de su investigación:
ubicar y difundir las manifestaciones culturales de aquella región.

No obstante, hubo voces que intentaron desalentarlo al decirle
que “en el IV Distrito no hay nada qué hacer; no vas a encontrar lo
que tú buscas, porque ahí sólo hay pobreza”.

Esos comentarios le generaron mayor interés para la
investigación y cuando comenzó, se llevó la grata sorpresa de estar
en un sitio, donde las manifestaciones culturales son de una riqueza
extraordinaria.

Con diez aÑos de radicar en Tamaulipas, González Sotelo sostuvo
que su visión como antropólogo fue un factor importante para entender
cómo en una región con tanta pobreza podían darse ese tipo de
manifestaciones impregnadas de identidad y sensibilidad.

Asimismo, desmintió el mito de que en aquella entidad, su
cercanía con Estados Unidos influya para acabar con las tradiciones
de los pueblos. “Es mentira que los estados del norte del país estén
influenciados por las costumbres norteamericanas, precisó.

Tampoco pasó por alto reconocer que alumnos de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas, donde él da clases, contribuyeron en la
investigación. “Varios de ellos me acompañaron en los recorridos por
Palmillas, Bustamante y otros pueblos”, recordó.

Fue durante todo 2007 que el becario desarrolló la
investigación, con el respaldo del Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes, a través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales
y Comunitarias (PACMyC), así como del Instituto de Cultura de
Tamaulipas.

Como resultado del trabajo, al becario le quedó una enseñanza
que desea compartir: “Nunca hay que menospreciar a nadie; a esa
población se le considera atrasada y se le trata de manera
despectiva, pero qué equivocados están. Su población posee una
riqueza cultural digna de envidia, que debe preservarse y
difundirse”, expresó.

En la región aún quedan vestigios de lo que fueron los
mesoamericanos y, entre muchas otras de sus manifestaciones
culturales, se preservan las danzas para pedir una buena cosecha para
sus ciclos agrícolas.

Esa mezcla de la sociedad mesoamericana también se refleja en
los rasgos indígenas y los utensilios que ocupan para la caza y
pesca.

González concluyó que su libro es el principio de otras
investigaciones que tiene pensadas. Y tampoco olvidó agradecer a
quienes contribuyeron para lograr el cometido. “Este apoyo nos
permitió redescubrir nuestra riqueza cultural”, apuntó.

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