Colombia y Nicaragua chocan en la OEA por asilo a presuntas guerrilleras

WASHINGTON (AFP) – Colombia y Nicaragua chocaron duramente el martes en la OEA, cuando Bogotá denunció que el presidente Daniel Ortega “apoya públicamente el terrorismo” y “hace apología de grupos terroristas”, tras críticas del mandatario nicaragüense a su par colombiano Alvaro Uribe y la decisión de Managua de asilar a dos colombianas buscadas por el país andino.

Durante una reunión del Consejo Permanente de embajadores de la OEA en Washington, el representante colombiano Camilo Ospina denunció “la conducta agresiva y abusiva del gobierno de Nicaragua contra el gobierno y el pueblo colombiano” y “la abierta violación por parte de ese gobierno de algunas de sus más elementales obligaciones jurídicas”.

“Es necesario denunciar aquí las actividades ilegales del gobierno nicaragüense que protege, promueve y hace apología abiertamente a grupos terroristas”, añadió Ospina.

“Solo un gobierno en el continente olvida hoy la defensa del camino democrático y apoya públicamente el terrorismo. El gobierno de Nicaragua. Un hecho de esa naturaleza tiene que tener consecuencias políticas y jurídicas”, señaló.

El diplomático colombiano denunció “una andanada de actos provocadores y comentarios soeces e irresponsables” del gobierno nicaragüense, “que en algunos casos se encuentran en el límite de lo criminal”.

Las declaraciones del gobierno colombiano ante el Consejo Permanente de la OEA ocurren luego de que el gobierno de Ortega resolviera dar asilo a dos colombianas señaladas como guerrilleras por Bogotá, que sobrevivieron a un ataque colombiano en suelo ecuatoriano contra la guerrilla de las FARC.

Ortega acusó además el lunes al Ejército de Colombia de estar vinculado “al narcotráfico hasta la coronilla” y al presidente Uribe de “criminal” y de pretender mandar a asesinar a las mujeres a las que dio asilo.

“Yo lo que le digo al presidente Uribe, es que controle a su ejército, controle a sus aparatos de inteligencia y controle sus impulsos criminales, presidente. Porque usted solo es andar ofreciéndole muerte y sangre a los colombianos, eso es lo que hace”, dijo Ortega en un acto público.

A través de su embajador en la OEA, Dennis Moncada, Nicaragua respondió el martes a Colombia y defendió su decisión de asilar a las dos colombianas calificadas de “terroristas” por Bogotá.

Moncada sostuvo que es un “derecho” de su país el decidir a quién le otorga asilo político y argumentó que las dos mujeres no están sindicadas como “terroristas o delincuentes de otro tipo” en Ecuador, país del que fueron trasladadas a Nicaragua.

Sin embargo, el 14 de mayo la Justicia ecuatoriana anunció que pediría la extradición de las mujeres, que enfrentan una orden de captura por delitos contra la seguridad interior del Estado.

Moncada añadió que el actual entredicho entre los gobiernos de Colombia y Nicaragua encuentra su punto de partida en un “crimen” previamente organizado por Bogotá con el apoyo de los países que sostienen el Plan Colombia -una iniciativa respaldada por Estados Unidos-, contra Ecuador.

El diplomático hacía alusión al ataque colombiano a un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano el 1 de marzo en el que murió el segundo al mando de la guerrilla, Raúl Reyes, así como otra veintena de personas entre ellos cuatro mexicanos y un ecuatoriano.

El hecho provocó la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Quito con Bogotá, y también por parte de Managua con su par colombiano. Mientras Nicaragua restableció relaciones menos de 48 horas después, Quito y Bogotá aún buscan mecanismos para recomponer vínculos.

Las colombianas Martha Pérez y Doris Bohórquez Torres, que fueron asiladas por el gobierno sandinista de Ortega, y la mexicana Lucía Morett que según Managua se encuentra con visado de turista en su territorio, se encontraban en ese campamento de las FARC y sobrevivieron el ataque.

Colombia afirma que el vuelo en que fueron trasladadas las colombianas desde Ecuador pasó por

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