Iker, el Popular y Slim.

Por Luis Losada Pescador

España consigue pasar de la eurocopa gracias a la destreza de su portero, Iker Casillas. Dos, paradas, dos, en los penaltis contra Italia son las que ofrecen al combinado español el pase a semifinales.

Por fin. “Hemos roto el maleficio”, señala SM el Rey al salir del vestuario de felicitar a los jugadores. El “maleficio” de la ausencia de autoestima, de la falta de confianza, del pensar que “jugaríamos mejor que nunca, pero que perderíamos como siempre”.

La psicología de derrotados estaba en la calle. Tanto que ni los jugadores, ni el entrenador, Luis Aragonés, ni el mismo Iker mostraban especial entusiasmo tras el resultado. Los españoles rompen el “maleficio” sin ilusión. “Ha sido una lotería” reconocía con humildad el propio Casillas. España quería ganar de verdad, no por penaltis.

Con todo, se ganó. Ciao al “maleficio”. Es de esperar que con la victoria el ánimo de los españoles se recupere. Un tema no menor si tenemos en cuenta que tanto la confianza del consumidor como la inversora se encuentran por los suelos.

Quizás sea un revulsivo mucho más eficaz para salir de la “desaceleración acelerada” que las medidas de estímulo económico aprobadas por el Ejecutivo. El primer paquete de medidas ascendió a 10 mil millones de euros, pero no ha conseguido dinamizar la economía, sino más bien anestesiarla.

Si en el primer trimestre la economía española crecía un 0.3 por ciento, el secretario de Estado de Economía, David Vegara, reconocía que en el segundo trimestre “no se había acelerado”.

Es decir: la economía española camina hacia la “estanflación”: estancamiento con una inflación disparada. El último registro de inflación subyacente arroja un crecimiento de 3 por ciento. Altísimo si tenemos en cuenta que la demanda interna se encuentra más que ralentizada por esa “crisis” que el gobierno Zapatero se niega a reconocer.

En medio de crisis, no crisis y paradón de Iker, se enmarca la operación de inversores mexicanos sobre el Banco Popular. El vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos Arenillas, señalaba la semana pasada que -en su opinión- la CNMV había actuado correctamente ante los rumores de intenciones de control del Popular por parte de inversores mexicanos.

“Correctamente” significa que la CNMV había conminado a dichos inversores a que hicieran públicas sus intenciones. La nota de prensa indicaba claramente que no había “ninguna” intención de compra.

Pero este lunes nos desayunamos con que Blueprime ha adquirido el 3.5 por ciento del Popular al presidente del Grupo Hispania, Trinitario Casanova por 604 millones de euros. Y subiendo, porque reconoce ante la CNMV que la intención es alcanzar el 20 por ciento y que las negociaciones están avanzadas. ¨Y ahora qué?

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliú, señala que la actual crisis financiera no propicia las necesarias concentraciones domésticas en el mercado español. Sin embargo, reconoce a este cronista que podría integrar el Popular en 9 meses, “el mismo tiempo que tardamos en integrar el Atlántico”.

¨Amagar y no dar?, ¨pidiendo auxilio a las autoridades? Ahí llega: el subgobernador del Banco de España, José Viñals, quien anima a las fusiones internas para “encarar mejor el futuro”. Más dimensión y más solvencia. Y más “españolidad”, aunque no lo exprese abiertamente.

Así que el partido se encuentra en los penaltis: o Sabadell mueve ficha rápidamente a lo Casillas o el Popular pasará a ser controlado por la mexicana Blueprime.

Nada de particular después de que el BBVA se merendara el Bancomer (que supone el 25 por ciento de sus utilidades mundiales) y que la Caixa acabe de entrar en Inbursa de la mano de Slim. Es la hora de demostrar la apertura del mercado español y la bilateralidad de las inversiones hispano-mexicanas.

Por cierto, Fainé sugiere que irá de la mano de Slim en los negocios financieros hispanoamericanos. ¨Pero Slim no es Telmex? No importa. ¨Pero Fainé no es vicepresidente de Telefónica?

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