Un voto de justicia en Estados Unidos

Por Rafael Alvarez Cordero

Durante varios años, el presidente George W. Bush se ha burlado de la justicia, ha torcido las leyes y ha violado los derechos humanos impunemente.

Ya se ha hablado hasta la saciedad de la inutilidad de la guerra de Irak, de las atrocidades de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, que dio su autorización para torturar a los prisioneros de guerra de Irak; se sabe que lo mismo se ha hecho en prisiones secretas en diversos países de Europa, por lo que la Comunidad Europea se ha quejado, sin éxito.

Y uno más de los baldones de ignominia ha sido el centro de detención de Guantánamo, un pedazo de tierra en la isla de Cuba que se ha usado como cárcel para los prisioneros de la guerra de Irak.

En un desplante imperial, que envidiarían Nerón, Musolini o Somoza, el presidente Bush negó a esos detenidos toda oportunidad de defenderse.

No tienen derechos políticos, no tienen derechos humanos, no pueden contar con un abogado, son prisioneros, como los de la Santa Inquisición, como los de las mazmorras medievales, a ciencia y paciencia de las autoridades judiciales norteamericanas.

Muchas voces se han levantado en contra de esa decisión, dentro y fuera de los Estados Unidos, no han sido atendidas; hay documentación de más de una docena de detenidos que son menores de edad (www.cageprisoners.com).

Hay listados de 759 hasta 800 detenidos (www.lawschool.cornell.u) se sabe que se han suicidado varios de ellos porque se les ha prohibido leer el Corán y practicar su religión (www.hrw.org) y a pesar de todo, Bush inventó el término de “combatientes enemigos ilegales”( ? ) y les negó todos sus derechos.

Pero no hay mal que dure cien años; las quejas de algunos Republicanos y muchos Demócratas en el Congreso de los Estados Unidos contra Bush finalmente parece que han dado frutos:

Después de dos ocasiones en que la Suprema Corte de Justicia respaldó las decisiones imperiales del presidente, en un acto de justicia por cinco votos contra cuatro, decidió que los detenidos en Guantánamo tienen derechos.

Decidió que su confinamiento en ese horrendo lugar es inadecuado, y que merecen tener un juicio normal como cualquier prisionero de guerra de acuerdo con los Tratados Internacionales.

El voto dividido es muestra de que aún en la Suprema Corte de Justicia hay quienes piensan que los no norteamericanos son seres inferiores, pero finalmente la decisión es un soplo de aliento para la libertad.

Como ya había habido dos ocasiones en que con la llamada Acta de Comisiones Militares George W. Bush había violado la Constitución, al negar cualquier derecho a los detenidos, la Suprema Corte expresó tajantemente que los sospechosos de terrorismo detenidos en Guantánamo tienen todo el derecho de apelar a su detención.

Por supuesto la Casa Blanca objetó la decisión, pero la tiene que acatar.

Lo que ocurre es que el ocaso de George W. Bush está a la vista, faltan pocos meses para que abandone la Casa Blanca, los vientos de cambio soplan cada vez más fuertes y llegan hasta la Suprema Corte de Justicia que aquí, como en todos lados, tiene casi siempre decisiones apegadas a derecho.pero no siempre.

Lo que ocurre es que no se puede tapar el sol con un dedo; Bush, el iluminado, cree que está por encima de las leyes, pero cada día se da cuenta que es un simple ser humano, y que, despojado del poder de la presidencia, será olvidado, o recordado como el peor presidente en la historia de esa gran nación. (Notimex) (El autor es médico y escritor) [email protected]

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