Modelos más viriles y más maduros en las pasarelas de moda masculina

PARIS (AFP) – Los “hombres de verdad” vuelven a las pasarelas, disputando el espacio a los maniquíes delgadísimos y andróginos que predominaban en los últimos años, estiman profesionales interrogados por la AFP, al iniciarse en París los desfiles de la temporada primavera-verano 2009.

Los modelos siguieron, con cierto atraso, la evolución observada en sus colegas femeninas, cada vez más delgadas y cada vez más jóvenes.

A partir de mediados de los años 90, “se pasó de un modelo muy viril, de físico musculoso, a un aspecto juvenil e incluso adolescente, muy delgado”, recuerda la historiadora de moda Lydia Kamitsis.

“Un número sorprendente de muchachos con pecho de polluelo y mejillas hundidas” han desfilado en Milán y París, señalaba en febrero pasado el diario estadounidense The New York Times.

Pero quizás estamos asistiendo al fin del capítulo. “Esta temporada, el hombre Ungaro tiene el aire de un granjero texano”, con “físico y rasgos de hombre”, explica el diseñador Damien Amsallem, responsable del estudio de la casa.

“Se está volviendo a un modelo que no es la virilidad caricaturizada, sino que refleja una masculinidad acorde con la realidad de los hombres jóvenes occidentales” estima Kamitsis.

Los modelos de hombros anchos y pectorales musculosos fueron excluidos de las pasarelas a fines de los años 90 por un generación de creadores adeptos de una idea “más andrógina de la moda masculina”, acota la historiadora.

El francés Hedi Slimane y el belga Raf Simons contribuyeron en gran medida a esa tendencia.

Director artístico de Dior Homme de 1999 a 2006, Hedi Slimane revolucionó la moda masculina imponiendo pantalones ceñidos y chaquetas ajustadas lucidos por muchachos pálidos y flacos. También Raf Simons proponía siluetas estrechas en prendas como cortadas con láser.

Con la partida de Hedi Slimane, Dior Homme volvió a una moda más holgada, con pantalones con pinzas amplios, concebidos por su nuevo diseñador, Kris van Assche.

Se vuelve a “muchachos más formados”, que no tienen aspecto de adolescentes, estima Patricia Cadiou-Diehl, de BananasMambo, una de las principales agencias de maniquíes masculinos de París.

El mercado se abre ahora para “los jóvenes un poco más musculosos”, de “entre 18 y 25 años de edad, y no ya de 17 a 20” como antes. Por vez primera desde hace años, a la agencia se le piden incluso modelos de entre 25 y 30 años, “o que parecen tener más de 25”, explica.

Pero hay que señalar que cada cada diseñador tiene sus preferencias, explica Cadiou-Diehl: “en la casa Dior gustan los latinos, de Brasil, de Argentina”, el hombre Louis Vuitton “tiene músculos” y “aspecto saludable”, Ungaro e Yves Saint Laurent prefieren la buena salud y el carácter masculino, mientras que Lanvin elige maniquíes “muy delgados y muy jóvenes”.

Por su parte, Jean-Paul Gaultier selecciona a sus modelos en función de su personalidad, según sus colaboradores.

Como quiera que sea, la masculinidad, la androginia y las fronteras entre los géneros fueron ejes de varias de las primeras colecciones presentadas este jueves.

Para Yves Saint Laurent, el diseñador Stefano Pilati presentó su colección en maniquíes de madera y en vídeos proyectados en pantallas, con carteles que planteaban “¿Qué significa ser hombre?”, “¿Qué somos cuando estamos desnudos?”.

Esos interrogantes se traducen por ropa de corte masculino, pero realizada a menudo con materias consideradas “femeninas”, como el crepé de China, la organza o la muselina.

Stefano Pilato se esfuerza en “encontrar nuevos códigos de masculinidad”, con “un hombre natural”, explica la casa.

Por su parte, Gaspard Yurkievich busca el “justo equilibrio”. En un texto entregado al público, el diseñador afirma haber buscado inspiración en el lenguaje vestimentario de los años 20, que quería “integrar y reinterpretar en el vestuario de la mujer códigos ante todo masculinos”. Su colección ambiciona “reintegrar

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