Son la literatura y el fisicoculturismo forma de combatir el olvido .

México, 26 Jun (Notimex).- Convencido de que la literatura y
fisicoculturismo tienen una relación estrecha, sobre todo en el
concepto de la voluntad, el escritor y ensayista mexicano Víctor Hugo
Piña Williams, aseguró que ambas actividades representan una forma de
combatir el olvido y el dolor, como un acto de resistencia continuo y
persistente.

Piña Williams dijo que, al igual que el escritor estadounidense
Ernest Hemingway (1899-1961), Premio Nobel de Literatura 1954, quedó
cautivado porque el acto de fuerza es también de virilidad, lo cual
lo llevó a escribir.

“Cuando suelto un par de mancuernas o bien dejo caer en una lona
a un contrincante, siento el mismo placer cuando consumo un poema”,
señaló la víspera.

Durante una charla que ofreció en el Centro de Lectura Condesa,
en donde compartió sus experiencias por este deporte de alta
resistencia y su pasión por las letras, el autor del poemario
“Transverbación” (1995), expresó que de todos los deportes, el
fisicoculturismo es el más relacionado con el dolor.

“Y lo está, no como una forma de autocastigo, sino como el
precio que se tiene que pagar por este acto de resistencia contra el
peso de las cosas: el peso libre y la relación que tiene el ser
humano con ir más allá del cuerpo. En el casi de la literatura, se
asocia con una vía de dolor, porque representa un proceso de
elección”, indicó.

“Mi poesía es muy física, mi temperamento es muy físico, los
críticos la han encontrado que está muy ligada al erotismo, es decir,
está relacionado con la percepción de conciencia de que soy un
cuerpo”, adujo.

En el marco del ciclo de lectura “Virtudes ocultas”, el autor,
quien se ha desempeñado como coordinador editorial de la Dirección
General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes, sostuvo que su literatura es física y en ella explora esa
inquietud, a la que definió como “carnalidad”.

“Explorando esta carnalidad, me encontré con el
fisicoculturismo, que es el que desafía más a la naturaleza humana,
el que convoca al uso de la fuerza y resistencia”, agregó.

Admirador del actor Arnold Schwarzenegger y de Eugen Sandow
(1867-1925) el padre del fisicoculturismo, afirmó que el gran poder
de la literatura, lo alejó de su obsesión: la lucha libre.

“La literatura me alejó de la lucha, por prejuicios del universo
intelectual, esos prejuicios contra el deporte, la actividad física y
contra lo popular.

“A pesar de lo anterior, siempre voy por un peso superior, pero
hay límites por aquello de las lecciones, en el caos de la literatura
ocurre lo mismo, puede ser la incomunicación, la fractura del idioma,
todo depende de la impericia del poeta o de la capacidad de soportar
grandes cargas verbales”, expresó.

La literatura de Piña Williams implica una actitud seducida por
las posibilidades del lenguaje. El mismo poeta declara que “La
inmortalidad” se concentra en un conflicto de géneros literarios, que
acompaña siempre al ensayo como forma de escritura.

Una de sus últimas ediciones, “Migaja” (2005), despliega una
intención y una energía analógica y sonora, parecida a la de sus
otros libros, aunque hay un tema, la patria, que sirve como motivo,
brinda unidad y permite el despliegue de una mordacidad corrosiva.

Nacido en la Ciudad de México en 1958, Piña Williams estudió la
carrera de Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM).

Ha sido editor de “El Día de los Jóvenes” y de “La Gaceta del
FCE”, así como de “Los libros tienen la palabra” y “Casa del tiempo”;
jefe del Departamento Editorial y creador de la colección “Margen de
Poesía de la MS”.

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