Emotivo ingreso de Rascón Banda a la Academia Mexicana de la Lengua.

* El dramaturgo y abogado ocupará la silla 28 por el resto de su vida.

México, 27 Jun (Notimex).- Con la salud vulnerada y el ánimo más
sano que nunca, el maestro, escritor, dramaturgo, abogado y defensor
de los derechos de autor, Víctor Hugo Rascón Banda, pronunció un
emotivo discurso al tomar posesión como Miembro de Número de la
Academia Mexicana de la Lengua.

A iniciativa propia, Rascón Banda trasladó la sede de la
Academia al Teatro Julio Castillo. ¨Por qué? “Porque yo soy
dramaturgo, porque el arte escénico ha sido parte fundamental de mi
vida y porque en este escenario estrené varias de mis obras”, explicó
el autor de numerosas cuan exitosas piezas teatrales.

El ingreso de Víctor Hugo Rascón Banda estuvo marcado por un
elocuente discurso, titulado “Teatro, sociedad y democracia” mismo
que leyó en sesión pública solemne en que la Academia mexicana de la
lengua lo admitió para ocupar, de por vida, la silla 28, que dejó
vacante José Rogelio Alvarez.

La génesis del evento de la noche de este jueves se remonta al
11 de octubre del año pasado cuando Rascón Banda fue electo para ser
el primero en ocupar la silla de un académico en retiro voluntario,
Alvarez, quien un año antes había solicitado su separación, de
acuerdo con los estatutos de la Academia.

De esa forma, con ese reconocimiento, se honra ahora los
incuestionables méritos y el trabajo del maestro Víctor Hugo Rascón
Banda, quien es considerado uno de los principales representantes del
movimiento teatral “Nueva Dramaturgia Mexicana”, iniciado en el país
a finales de los años 70.

Propuesto por Alí Chumacero, Carlos Montemayor y Diego Valadés,
para ser el tercer poseedor de la silla 28 de la Academia, cuyo
primer titular fue Miguel Alemán (1953-1983) y luego José Rogelio
Alvarez por 18 años. Quedó vacante el 18 de abril de 2006 cuando su
titular solicitó la condición de retiro.

El también autor de los guiones de “Morir en el golfo” y “Días
difíciles”, dio lectura a su discurso de ingreso, titulado “Teatro,
sociedad y democracia”, el cual fue respondido por el escritor y
enciclopedista Carlos Montemayor, quien también dio la bienvenida a
Rascón Banda como nuevo miembro del selecto grupo.

Emocionado, apoyado en un tanque de oxígeno y notoriamente
contento por estar convertido ahora en el académico que soñó ser
cuando era niño, hace 50 años en un pueblo minero fantasma de la
Barranca del Cobre, en el corazón de la Sierra Tarahumara, Rascón
Banda recorrió su vida, perfiles y vocaciones.

Sigue
Emotivo ingreso. dos. vocaciones.

Una parte de su discurso fue pronunciado por la actriz y
senadora María Rojo, presidenta de la Comisión de Cultura de esa
cámara, y amiga personal de Rascón Banda. Ella dio lectura a algunas
páginas de la disertación ante un Julio Castillo lleno y una Academia
en pleno sobre el escenario de ese foro teatral.

Habló de la historia del teatro y su indisoluble vínculo con la
sociedad; lamentó que un boleto para asistir a una función teatral
cueste cinco salarios mínimos y cinco veces más que una entrada al
cine. Pero más que eso, la censura que ha sufrido, desde siempre,
quien se dedica a hacer buen teatro.

Recordó a Vicente Leñero, “al maestro Leñero”, como el autor de
piezas escénicas más censurado en la historia del teatro nacional y,
sin embargo, uno de los autores emblemáticos del teatro inteligente
de todos los tiempos en esta nación. Al final, recibió una ovación de
pie que duró más de dos minutos.

Luego se le impuso la insignia y se le entregó un diploma.
Montemayor exclamó que la Academia es su nueva casa “por su
literatura, por su dramaturgia y su arte teatral. Porque llega a la
silla 28 con la llama del teatro, misma que ha estado encendida
durante los últimos 20 siglos en el mundo”.

Al término de la ceremonia, una representación del Gobierno del
Estado de Chihuahua le otorgó el título de “Chihuahuense
Distinguido”, por acuerdo general del Congreso de esa entidad
norteña, la cual vio nacer a Víctor Hugo Ras

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