Opacó “Huapango” resto del repertorio musical de José Pablo Moncayo.

México, 27 Jun (Notimex).- Músicos y estudiosos de la vida y
obra del compositor mexicano José Pablo Moncayo (1912-1958)
aseguraron que “Huapango”, pieza célebre con la que se identifica
mundialmente a México, fue la causante de que el resto de su
repertorio musical quedará opacado y en el olvido.

La doctora Thusnelda Nieto, el coreógrafo Guillermo Arriaga, el
poeta Roberto López Moreno y el compositor Joaquín Gutiérrez Heras
lamentaron el hecho de que esta brillante pieza folklorista, una
especie de segundo Himno Nacional, haya relegado a otras
composiciones de Moncayo.

Durante una charla realizada en el marco de su 50 aniversario
luctuoso, en la Aula Magna del Centro Nacional de las Artes (Cenart),
cada uno de ellos recordaron a quien fuera considerado como uno de
los compositores mexicanos más importantes del siglo XX.

Al tomar la palabra, la catedrática de la Escuela Nacional de
Música y autora de la tesis doctoral “Pablo Moncayo: vida y obra”
lamentó el que no haya un “escrito” sobre el compositor.

Lo calificó como uno de los músicos más sobresalientes del
México posrevolucionario y uno de los compositores más conocidos en
el ámbito internacional por su hermoso “Huapango”.

Se trata de una pieza de gran envergadura virtuosística, igual
que el Bolero de Ravel, dijo la investigadora al tiempo que manifestó
que dicha obra musical ha hecho que la imagen de México se asocie con
la referida pieza musical.

De acuerdo con la especialista, obras como “Sinfonía No. 1”,
“Sinfonieta”, “Tierra de Temporal”, “Cumbres” y “Bosques”, entre
otras, no fueron muy conocidas.

Agregó que Moncayo compuso una de las óperas más importantes de
la música mexicana en el siglo XX: “La mulata de Córdoba” (1948).

Asimismo dijo que obras como “Amatzinac” (flauta y cuarteto de
arcos) y “Tres piezas para orquesta: feria, canción y danza” (1947),
son verdaderas joyas pianísticas, demostración del dominio y
conocimiento del compositor acerca de este instrumento.

“Lamentablemente estas obras, permanecen en el olvido y son poco
tocadas”, agregó la investigadora.

Aseguró que la generación a la que perteneció Moncayo, asumió el
papel respecto a la proyección de la música popular, dándole un
empuje profesional.

Sigue
Opacó “Huapango”. dos. profesional.

Comentó que otro de los aspectos de la vida en Moncayo radicó cuando
en enero de 1950 dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional, en la que
permaneció hasta 1954.

En su oportunidad, el poeta y narrador Roberto López Moreno leyó
un texto alusivo a las notas de la pieza “Huapango”, provocando una
gran emoción y un fuerte aplauso de parte de los presentes.

“Do, sol, do, mi, voz, mi, do, sol. El Huapango” fue la
partitura que más nos representa. Es un canto que se ha escuchado en
todo el mundo, es el perfil de nuestro signo”, citó el poeta.

Al respecto, el coreógrafo Guillermo Arriaga y el compositor
Joaquín Gutiérrez Heras, recordaron “al maestro” como un artista que
estuvo enmarcado dentro de la corriente musical clasificada bajo el
nombre de Nacionalismo.

Coincidieron en que el lenguaje de Moncayo es una mezcla del
impresionismo europeo de Stravinsky y Debussy con lo aprendido de sus
maestros en el Conservatorio como Candelario Huizar, Silvestre
Revueltas y Eduardo Hernández Moncada.

Ambos expresaron su admiración por el músico, quien desarrolló
un estilo musical que, partiendo de un lenguaje caracterizado por el
acento en la mexicanidad, evolucionó hacia un estilo más libre,
personal y subjetivo.

Al final de la mesa, Erika Cano Magdaleno, al violín, y Rodrigo
de la Sierra Moncayo, interpretaron la “Sonata para violín y piano”.

Por su parte, el maestro Aurelio León ejecutó “Muros verdes”,
ambas de Moncayo.

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