Sobrevivientes de tortura no olvidan el pasado pero quieren vivir en paz

Durante la vigilia anual por las víctimas de tortura —que finalizó este domingo frente a la Casa Blanca— no solamente se habló de tortura y las secuelas que sufren las víctimas, también se habló de la paz y de las formas cómo lograrla.

Y eso fue lo que el educador y activista Colman McCarthy del Centro de Eneseñanaza para la Paz hizo este fin de semana con las personas que se acercaban a conversar con las víctimas de tortura.

Las personas torturadas llegaron desde diferentes partes de Estados Unidos y de otros países del mundo, quienes permanecieron durante 24 horas frente a la mansión presidencial gritando consignas, caminando o simplemente sentadas.

Señaló McCarthy que durante 25 años que tiene de impartir cursos de no violencia ha visto surgir una educación verdadera, ya que los aprendizajes más puros suceden fuera de los salones de clases.

“Si más personas hicieran esta labor de seguro que no veríamos tantas víctimas de tortura, especialmente por razones políticas como las que se encuentran en esta vigilia”, dijo.

Destacó que en sus misiones de paz ha llevado estudiantes a las celdas de condenados a muerte, salas de emergencia en hospitales, cortes, albergues así como al Congreso y a marchas contra la guerra, donde el resultado ha sido puro conocimiento experimental y no teórico.

Sus enseñanzas han llegado a diferentes escuelas secundarias y universidades estadounidenses y del área metropolitana incluyendo las universidades de Georgetown (GW), American (AU) y Católica (CUA) en esta capital.

La vigilia frente a la Casa Blanca tiene lugar todos los años desde hace más de una década que la religiosa Diana Ortíz fundó la Coalición de Sobrevivientes para la Abolición de la Tortura (TASCC) que tiene su sede en Washington, D.C.

Ortiz, quien desde el año pasado ya no dirige TASCC, aunque siempre asiste a las vigilias, es una de las vítimas que fue torturada por el ejército guatemalteco en la década de los años 80. Ortiz reside en la región metropolitana de Washington.

Como la hermana Ortiz, se hicieron presentes en la vigilia de este fin de semana víctimas procedentes de Irán, las islas Filipinas, Argentina, Bolivia, Guatemala, Irak y de otros países alrededor del mundo, donde la mayoría de abusos fueron cometidos por los mismos gobiernos.

María Guardado y Frankie Flores, quienes fueron torturados hace más de 25 años por el ejército salvadoreño así como por las extintas Guardia Nacional y la Policía Nacional —quienes siempre están presentes en la vigilia, esta vez no estuvieron, para asistir al sepelio del activista Don White quien falleció en Los Angeles.

Todas las víctimas condenaron la política de la administración Bush con relación a la tortura. Demandaron un alto a esa práctica en este país y en los países donde Estados Unidos ha intervenido militarmente.

El mismo candidato presidencial de partido Republicano, John McCain fue torturado mientras fue prisionero de guerra en Vietnam en la década de los años 60.

“McCain es un sobreviviente de tortura pero él está usando su experiencia más que todo para alcanzar un nivel político”, dijo Orlanzo Tizón, de 66 años, quien hace meas de 30 años estuvo prisionero y fue torturado por el entonces gobierno del presidente Ferdinand Marcos de Filipinas.

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