Alta Costura: Galliano “diorísimo”, Oliveira Baptista depurado

PARIS (AFP) – John Galliano para Dior aportó el lunes una deslumbrante demostración de vitalidad, con una coleccción “diorísima” que revisita con brío los códigos de la casa, mientras Felipe Oliveira Baptista, mago de los volúmenes, optó por formas depuradas resaltadas por los colores.

Ambos creadores presentaron sus colecciones en las pasarelas de París el lunes, primer día de las presentaciones de alta costura.

A lo largo del desfile, Galliano multiplicó las evocaciones, como un homenaje a Christian Dior. La colección es “totalmente Dior”, recalcó el propio diseñador en el texto entregado al público.

La silueta “New Look”, que causó sensación y hasta escándalo en 1947, con su cintura fina y sus faldas amplísimas, los célebres trajes sastre “Bar”, con faldones que esculpen el cuerpo, los drapeados, son otros signos distintivos de la casa sutilmente modificados por John Galliano.

El talle de los trajes sastre de seda es sostenido por amplios cinturones rígidos de cuero negro charolado o de cinturones tachonados o bordados.

Tocadas con sombreritos campana, las mujeres combinan los vestidos transparentes de seda o tul con una chaqueta de cuero, o incluso de cocodrilo.

La seda se declina en estampados leopardo, pero sobre todo en tonalidades suaves de celeste, lila, beige o rosa.

Los vestidos largos de amplísimas faldas de princesa, o transparentes en tonos gris pálido o rosa, o con cascadas de volantes se suceden en la colección.

Una mujer-mariposa, con alas en la espalda, se atavía con un espectacular vestido de tul negro brocado de brillantes.

Por su parte, el portugués Felipe Oliveira Baptista suaviza la construcción escultural de las prendas que lo caracteriza, optando por modelos mucho más depurados, a los que dan volúmenes el contraste de colores o apliques de oro tachonado.

Vestidos rectos de largo hasta las rodillas adquieren movimiento gracias a la combinación de colores contrastados en segmentos enteros de la tela, o a leves drapeados apenas visibles.

El clásico y sobrio vestidito negro se realza con apliques de oro tachonado.

Las chaquetas rectas y amplias se combinan con pantalones estrechos o faldas a la rodilla con osadas combinaciones de colores: naranja, celeste, rojo, amarillo, plata, verde brillante.

“Quería una colección chic, pero un chic desfasado”, declaró a la AFP al terminar el desfile el diseñador portugués.

Oliveira explicó que optó esta vez por “formas más suaves, más blandas”, y una “línea más depurada” y buscó “ver de otra manera los clásicos intemporales, para hacer algo distinto”.

Unas horas antes, el diseñador Stéphane Rolland abrió los cuatro días de desfiles con una colección en la que predominan el negro y matices blancos y plata.

Rolland propone vestidos cortos y vaporosos delante, y largos hasta el suelo en la espalda, o vestiditos cortos de pechera plisada. Pétalos y flores de tela adornan de vez en cuando la silueta.

Por su parte, Christophe Josse, ex diseñador de la casa Torrente, presentó una colección inspirada “en las películas de los años 40 y 50 y los sentimientos nostálgico”. Esa inspiración se traduce en vestiditos cortos de muselina plisada o fluida y de seda bordada. Hojas, pétalos y nido de abeja dan volumen a los hombros o al cuello.

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