Son numerosas las aportaciones de los migrantes mexicanos.

* Afirmó lo anterior el ministro Carlos González y Gutiérrez, de la SRE.

México, 1 Jul (Notimex).- Los mexicanos en Estados Unidos
representan un espejo incómodo para sus compatriotas en México “y lo
es porque habitualmente nos gusta pensar o creer que el fenómeno es
ajeno”, afirmó Carlos González y Gutiérrez, director ejecutivo del
Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.

Entrevistado con motivo de la reciente edición del libro
“Relatos de frontera”, de la escritora Esther Lina Godínez, editado
por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la
Dirección de Publicaciones, explicó que tradicionalmente, los
mexicanos se iban solos, dejaban a sus familias y que eran de las
zonas rurales con los que no todos se identificaban.

“Pero al paso del tiempo nos damos cuenta que muchos de ellos
tienen mayores niveles de escolaridad que los mexicanos de aquí, que
no se van solos y se llevan a sus familias, que ya no se van
únicamente los mexicanos de áreas rurales, sino también urbanas, y
que no se van por temporadas cortas”, dijo.

Entonces, para nuestra sorpresa e incomodidad, nos damos cuenta
que el México de fuera no viene del otro lado de la Luna y que cada
vez se parece mucho más a nosotros y eso tiene muchas implicaciones.

La principal, es que esta nueva situación refleja en buena
medida nuestras divisiones de clase, de origen, de lengua, de etnia,
de escolaridad.

“Muchos de los ejes que nos dividen como mexicanos en México,
también se dan entre los mexicanos del exterior, aunque quizás la
heterogeneidad allá sea mayor en un sentido, porque la diáspora
también está integrada por lo inmigrantes y los que ya allá y se
consideran mexicanos”, precisó.

Son numerosas las aportaciones de los migrantes, a decir de
Carlos González y Gutiérrez, “pero lamentablemente uno tiende a
pensar que se reducen a los 24 mil millones de dólares que envían en
remesas, que contribuyen a la estabilidad de nuestra economía y a
elevar el nivel de consumo de un millón de familias que reciben de
manera sistemática estas remesas. Ciertamente envían muchas cosas más
al país”.

“Envían sus contactos, su talento, sus ideas y muchas otras
cosas. Son el agente transformador de México, y aunque mandan muchas
cosas que nos benefician, también envían otras cosas que nos
perjudican. Uno de cada dos mexicanos tiene parientes cercanos en
Estados Unidos”, adujo.

Sigue
Son numerosas las/dos/adujo.
.
El destino de ellos está inextricablemente ligado al nuestro.
Entre mejor imagen tengan ellos, mejor imagen vamos a tener nosotros.
Entre mayores problemas de imagen tengamos nosotros, mayores
problemas de imagen tendrán ellos. Estamos amarrados”, sentenció.

Añadió que hay muchísimos mexicanos que han tenido éxito en
Estados Unidos y sobresalen en altos niveles de la vida pública en
ese país.

Sólo para dar un ejemplo, podemos citar a casi cinco mil
funcionarios electos. Esos mexicanos no son excepcionales, pero poco
a poco, como ha ocurrido con inmigrantes de otros países, han ido
accediendo a los círculos de poder económico y político de Estados
Unidos.

Eso representa, paradójicamente, una oportunidad para nosotros.
Y digo paradójicamente, porque desde el punto de vista estadístico,
la migración es casi una tragedia nacional. Nada compensa, ni
siquiera los 24 mil millones de dólares anuales en remesas, lo mucho
que hipoteca nuestro futuro el éxodo de 30 millones de personas en
los últimos años.

Actualmente hay 12 millones de migrantes y otros 19 millones de
ascendencia mexicana. Nada compensa este éxodo y los beneficios
socioeconómicos que aportan debemos verlos sólo como un control de
daños.

Pero dentro de esa ecuación básicamente negativa para México en
el largo plazo, una buena noticia es que estos migrantes y sus
descendientes poco a poco están accediendo a los círculos de poder
económico y político de Estados Unidos y tienen, la gran mayoría de
ellos, una disposició

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