Órganos de Chanel, insectos de Lacroix, kimonos y porcelana de Lins

PARIS (AFP) – El órgano inspira la colección de Karl Lagerfeld para Chanel, mientras Christian Lacroix combina encaje negro y azabache para un obscuro vestuario que evoca el mundo de los insectos, y Gustavo Lins prosigue su incansable reinvención del kimono y lo combina con porcelana.

Los tres modistas presentaron este martes sus colecciones en las pasarelas parisinas de alta costura para la temporada otoño-invierno 2008-09.

El brasileño Gustavo Lins confirma su maestría en el trabajo de la estructura y el movimiento de las prendas, con una colección tan elegante como sensual, en la que resaltan una serie de vestidos largos y vestidos-kimonos, en los que el movimiento de la tela acompaña el cuerpo, se adapta a él ensalzándolo, sin aprisionarlo nunca.

Los vestidos y faldas de punto o seda se combinan con chalecos y petos hechos con restos de cuero unidos y enteramente trabajados con pespunteados de colores que los adorna como bordados.

Un elegante smoking negro de franjas en espiral se luce con una camisa de seda rosa carne y una corbata también adornada con pespunteados.

Chaquetas de cuero violeta profundo o bronce se ensanchan en el cuello o se drapean en el faldón en un bello efecto de movimiento.

El kimono, prenda emblemática del diseñador brasileño, se declina también combinado con piezas de porcelana a modo de cinturón o de prenda-accesorio a medio camino entre el corpiño y el peto.

La porcelana apasiona a Gustavo Lins, que en anteriores temporadas acompañó su desfile con una exposición de esculturas de esa materia o la convirtió en broches y collares. Modista que trabaja las telas como escultor, Lins da ahora el paso de trabajar la materia de sus esculturas como telas. Como fondo del desfile, se exponían también esta vez su trabajo plástico enteramente realizado con los viejos patrones de sastre de su taller.

“Todo esto es un trabajo de memoria, se trata de reconstituir la memoria a partir de fragmentos, y la porcelana es una materia que rige la memoria por excelencia”, declaró Gustavo Lins a la AFP al terminar el desfile, afirmando que quiso “transformar la porcelana, convertirla casi en prendas que pueden llevarse puestas”.

Para Chanel, Karl Lagerfeld presentó, en un decorado de grandes tubos de órgano, vestidos en los que tiras de delgados tubos marcan el talle o estructuran las mangas.

El célebre traje sastre Chanel se hace discreto. Las chaquetas de los pocos presentados en la colección son alargadas. El diseñador propone, en cambio, “vestidos que parecen trajes sastre pero no lo son”.

Los colores predominantes son el gris, el negro y el blanco. Una excepción llama la atención: un largo vestido rosa con drapeado retenido por una flor.

La inspiración fue un órgano, “encontré lindos los efectos de las cajas de órgano y me vino la idea del decorado, la colección vino de ahí”, declaró Karl Lagerfeld a la prensa.

Christian Lacroix, por su parte, presentó una colección oscura, plena de arabescos y encaje negro y bordados de azabache que adornan abrigos y vestidos estrechos y cortos o anchos y con mangas voluminosas. Junto al negro, el color aparece, suave en un degradado coral sobre un vestido estrecho y en una vaporosa falda salmón, o vivo y brillante en un corto vestido trapecio amarillo o en claveles gigantes en un vestido de raso.

La colección se inspira un poco “del mundo de los insectos”, explicó Lacroix. “Pero no se trataba de hacer Microcosmos”, agregó aludiendo al célebre documental sobre la vida de los insectos, sino de jugar con la idea de caparazones y de transparencias.

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