.Se estenó la ópera “Katia Kabanova”, de Janácek, en La Scala de Milán.

México, 2 Jul (Notimex).- Debieron pasar 85 años para que la
ópera “Katia Kabanova”, una de las más reconocidas del compositor
checo Leos Janácek, quien nació el 3 de julio de 1854, se presentara
por primera vez en el famoso Teatro de La Scala de Milán, Italia.

La pieza del autor europeo fue estrenada el 23 de noviembre de
1921 en Brno, ciudad donde residía, pero en el reconocido foro del
bel canto apenas llegó el 7 de marzo de 2006, con la participación
del destacado cantante eslovaco Stefan Margita.

Janácek es considerado el más importante compositor de su país
después de Anton Dvorák, autor de la renombrada ópera “Jenufa”, con
la que consiguió reputación a nivel mundial como uno de los músicos
más importantes del siglo XX.

Nacido en un pequeño poblado de Hukvaldy, en la hoy República
Checa, fue el noveno de los 13 hijos del matrimonio entre Jiri y
Amalie Janácek, quienes enviaron a su hijo a los 11 años de edad a la
fundación del monasterio de Staré Brno, que recibía a chicos pobres
con vocación musical.

Fue en ese lugar donde Leos, bajo la tutela del compositor Pavel
Krizkovsky, adquirió conocimientos prácticos de música y se
acostumbró a un riguroso régimen de trabajo que mantuvo durante toda
su vida. Luego de terminar su formación en el monasterio, se fue a
Praga a estudiar en la escuela de organistas.

El arte de componer lo perfeccionó en Leipzig, Alemania, y
Viena, Austria, para más tarde regresar a Brno, ciudad en la que se
desempeñó como director de coro y de orquesta, organista y profesor
de música. Ahí comenzó su investigación sistemática de canciones y
bailes populares, lo que caracterizaría su obra.

Fruto de estos estudios fueron “Los bailes de Lassko” o
“Reinas”, composiciones que sentaron el parteaguas para que Janácek
compusiera el ciclo de canciones para tenor, contralto y tres voces
femeninas con piano “El diario de un desaparecido”.

Pronto utilizó su música como estandarte político, gracias al
cual protestó contra la represión social y nacional, con
composiciones para coro como “El maestro Halfar”, “Marycka Magdonova”
y “70 000”, obras basadas en las baladas del poeta silesiano Petr
Bezruc.

Su obra destinada para coro y orquesta culminó con la “Misa
glagólica”, un himno a la creencia en el hombre y de alabanza a la
vida, que el compositor escribió en 1926, a sus 72 años de edad, con
base en un texto litúrgico en lengua eslava antigua.

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Se estenó la ópera. dos. antigua

Durante años, fue un compositor cuya obra era conocida sólo por
el público de la ciudad de Brno; “Sárka”, la primera ópera que
compuso, inspirado en un episodio de amor de la leyenda checa sobre
la rebelión de las mujeres, fue estrenada muchos años después de su
composición.

La segunda, “El principio de una novela”, basada en un cuento de
Gabriela Preissova, la escenificó el mismo compositor en 1894, en la
primera y última vez que Janácek se colocó ante una orquesta para
dirigir una ópera.

Su tercera ópera, “Jenufa”, que se estrenó 12 años después de su
creación, la terminó en uno de los momentos más trágicos de su vida,
en el que después de haber perdido a su hijo, Vladimir, falleció su
joven hija Olga.

Otras de sus reconocidas creaciones, que le colocaron como uno
de los más grandes autores europeos del siglo XX, son “El destino”,
“Excursiones del señor Broucek”, “Katia Kabanova”, “La zorra astuta”,
“Caso Makropulos” y “De la casa muerta”, cuyo estreno, en 1930, el
compositor ya no llegó a ver.

En su pueblo natal de Hukvaldy, acompañado por su amor tardío,
Kamila Stosslova, Janácek pasó los últimos momentos felices de su
vida, hasta que una pulmonía acabó con su vida el 12 de agosto de
1928.

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